Ayudas ergogénicas para el rendimiento deportivo

Ayudas ergogénicas

Desde siempre el hombre ha sentido una necesidad de superar sus capacidades físicas.

Con el paso de los siglos y el aumento de los momentos de ocio, las actividades deportivas han potenciado estas ansias de superación.

Desde antiguo se observó que la alimentación era un tema básico para un correcto rendimiento físico, y más aún, se comenzaron a seleccionar los productos a ingerir más adecuados para un buen resultado de dichos actos corporales.

Ya los antiguos griegos descubrieron propiedades beneficiosas en la ingestión de hierbas y hongos medicinales, cuyos efectos estimulantes o alucinógenos sobre el organismo lo hacían rendir por encima de lo habitual. A partir de la segunda mitad del siglo XX, esta búsqueda ha ido “in crescendo”, tanto en el campo nutricional como en el farmacológico.

Actualmente la gama de productos legales disponibles en el mercado para aumentar el rendimiento deportivo es exagerada. Algunos funcionan claramente, otros están muy sobrevalorados y finalmente tenemos productos que pese a ingentes estudios científicos todavía se venden sin que se haya demostrado su utilidad.

Concepto de ayuda ergogénica

Al poco tiempo de entrar en un gimnasio por primera vez uno se entera de que además de machacarse con el hierro o con los aparatos cardiovasculares y alimentarse correctamente, existen auténticas “panaceas milagrosas” en forma de pastillas o productos en polvo que parecen haber aumentado el tamaño, de forma espectacular y en una sola semana del “colega cachas” que tenemos al lado.

Entonces se nos empieza hablar de nombres como suplementos , polvos , batidos,… de una forma tan vaga que la nos enredamos irremediablemente.

Técnicamente se está hablando de las ayudas ergogénicas, es decir, cualquier factor externo utilizado para aumentar el rendimiento deportivo o evitar o minimizar sus efectos negativos, impidiendo cualquier perjuicio de salud en el deportista.

No sólo tenemos ayudas ergogénicas de tipo nutricional sino que, sobretodo en las últimas décadas, se han desarrollado muchas ayudas de tipo psicológico (un enfoque muy prometedor y decisivo en el futuro) y farmacológico.

Ayudas ergogénicas psicológicas

Los estudios en diferentes tipos de terapia motivacional y de equilibrio en el estado físico y mental del deportista están dando ya resultados muy poderosos, superando en algunos estudios a sustancias nutricionales suplementarias como la famosa creatina.

Es lo que se conoce como efecto placebo, en el que dando al atleta -previamente estimulado psicológicamente- un producto inocuo supera sus marcas habituales, por lo que su rendimiento ha sido mayor debido a una estimulación nerviosa que ha conducido a una síntesis hormonal endógena y a una acción más fuerte de lo habitual de sus músculos, tendones y ligamentos.

Este tipo de ayudas se experimentan en centros de alto rendimiento y con atletas expertos y entrenados durante años, pero con el tiempo se debe dar un proceso educativo que llegue a todo practicante de actividad deportiva para aumentar su rendimiento a través de sus conexiones mente-cuerpo.

Ayudas ergogénicas farmacológicas

Hace más tiempo que se utilizan y son las que tienen un efecto mayor sobre el rendimiento deportivo, pero también muchos riesgos para la salud. Muchas de ellas son ilegales y consideradas doping por las diferentes federaciones nacionales e internacionales de cada deporte y por el Comité Olímpico Internacional.

Actualmente están suponiendo ya un serio problema en nuestra sociedad, ya que su utilización está aumentando en proporciones alarmantes en el deportista aficionado, totalmente desinformado e indefenso ante un mercado negro ilegal que ya mueve mucho dinero en nuestro país.

Productos como los esteroides anabolizantes, diuréticos farmacológicos (no naturales), hormona del crecimiento, EPO … se oyen cada vez más en los medios de comunicación y no sólo a nivel de deportistas de élite. Debemos tener en cuenta que estos productos, por mucho que nos quieran convencer de lo contrario, son peligrosos y pueden traer consecuencias graves para la salud -a corto, medio, y largo plazo- mucho mayores que los beneficios que nos puedan aportar.

Ayudas ergogénicas nutricionales

Básicamente estas ayudas, más comúnmente llamadas suplementos dietéticos, buscan tres objetivos, que pueden ir juntos o por separado según el producto que se tome, aunque también son fáciles de asociar a los diferentes nutrientes que ya encontramos en los alimentos naturales:

Optimización del aporte energético: significa darnos combustible cuando escasea. Nos estamos refiriendo a productos cuyo componente mayoritario sean los hidratos de carbono, más comúnmente conocidos como azúcares.

Regulación de dicho aporte energético: nos dirigimos hacia productos que contengan sales minerales y vitaminas que ayuden a las vías bioquímicas del organismo a producir energía correctamente.

Aportes de nutrientes que estimulen la hipertrofia muscular: Son los productos que más se usan en los gimnasios, pues ayudan al desarrollo de la musculatura y tienen como principio inmediato mayoritario las proteínas y/o sus unidades básicas, los aminoácidos.

Aunque bajo estos tres objetivos tenemos una amplísima gama de productos, también debemos recordar que necesitamos otros factores para aumentar nuestro rendimiento o nuestro físico.

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