Como comer con poca grasa sin renunciar al sabor

Comer con poca grasa

Imaginaos reclinándoos en la silla mientras os relaméis después de dar cuenta de una magnífica comida, sabiendo que no os habéis alejado de vuestro objetivo de perder grasa corporal.

¿Es posible? Así es, y os lo vamos a mostrar.

Cuando llega el momento de hacer dieta y lucir el músculo, los culturistas no tienen problemas en reducir su consumo calórico. Al fin y al cabo, todos sabemos cómo modificar esta variable.

Lo que nos vuelve locos es comer seis veces al día durante semanas, pues cada comida es más insulsa que la anterior.

Nos decimos que para conseguir unos buenos abdominales vale la pena soportar la monotonía, decir adiós al sabor y masticar serrín. Pero en realidad no tenéis que renunciar al sabor para conseguir un cuerpo de revista.

Aquí tenéis unos trucos culinarios muy sencillos que os ayudarán a mantener vuestro programa nutricional.

Elegid los alimentos básicos

Cereales

Incluso con los alimentos básicos podéis componer deliciosas comidas. Olvidados de cualquier alimento que contenga harina blanca (procesada), porque tiene muy poco valor nutritivo y sí un alto índice glucémico. Comprad pan, cereales, arroz o pasta integrales.

Los cereales integrales son bajos en grasa y altos en fibra, además de contener carbohidratos complejos que se convierten en energía a largo plazo.

No obstante, tened especial cuidado al elegir los cereales.

Huid de los de preparación instantánea como si de una plaga se tratara, pues llevan añadidas toneladas de azúcar y sodio.

Un pequeño truco para saber lo que compráis es comprobar la cantidad de gramos de azúcar y de carbohidratos que aparecen en la etiqueta, y si coinciden, significa que sólo aporta azúcar.

Una taza de avena con agua tardará en hacerse en el microondas unos tres minutos medio. Son unos minutos que vale la pena esperar.

También podéis añadir algo de fruta para que componga un maravilloso desayuno: aunque no os podéis olvidar de tomar proteína.

Fruta y verdura

Comed verdura y fruta que, si bien contienen azúcar, son bajas en grasa y aportan fibra, vitaminas y minerales necesarios para el organismo, sobre todo en los períodos de pérdida de peso.

Además, la fibra ralentiza la absorción de azúcar y permite obtener energía durante más tiempo.

Y no podemos olvidar que la fruta y la verdura alegran los platos, que es justo lo que queréis.

No toméis aliños preparados para la ensalada, pues, aunque sean bajos en grasa, contienen azúcar. Alegrad las ensaladas con aceite de oliva y vinagre o zumo de limón.

También podéis añadir especias. Acompañad las patatas al horno con yogur o queso desnatados.

Carnes

Reducir el contenido de grasa de la carne preparándola al horno, asada o cocida. De vez en cuando podéis comer un filete y añadir verduras.

Antes de cocinar la carne tenéis que eliminar la grasa visible.

Dad sabor a la carne con especias, verdura y adobos sin grasa. Evitad la salsa propia de la carne; y nada de mojar el pan.

Pescados

Haced el pescado al vapor, al horno o cocido. El pescado fresco tiene un color claro, una textura esponjosa y firme y un olor característico.

Casi todo el pescado contiene poca grasa saturada, pero sí ácidos grasos omega 3, que reducen el riesgo de padecer enfermedades cardíacas y colaboran en la mejora de la circulación sanguínea.

Además, los estudios indican que aceleran el proceso metabólico y aumentan la actividad de las enzimas lipolíticas (quema de grasa).

Comed judías, guisantes y lentejas que aportan proteína y fibra sin colesterol ni grasas saturadas. Sustituid una de las tomas de carne semanales por judías.

También podéis tomar tofu o alguna de las alternativas de proteína vegetal del mercado; así os aseguraréis de tomar la proteína suficiente para conservar el músculo y recuperaros después del entrenamiento durante el programa de pérdida de peso.

Muchos de esos productos proteicos tienen un sabor bastante bueno.

Como preparar comida rica y sin grasa

  • Vuestra cintura medirá dos centímetros menos sin renunciar al sabor gracias a estos trucos.
  • Sustituid la lechuga iceberg por las espinacas, que son más sabrosas y nutritivas.  Tened también siempre a mano pepino, zanahorias, tomates y otras verduras con mucha agua y fibra. Además, el organismo gasta más calorías para digerir estas verduras de las que aportan.
  • Añadid, de vez en cuando (sed sensatos), a la ensalada o al bocadillo, bacón de pavo, que contiene menos grasa que el de cerdo.
  • Rociad el pescado a la plancha con limón.
  • Utilizad el aceite de oliva para las ensaladas y para las verduras salteadas. Este aceite proporciona grasas saludables que el cuerpo utiliza para metabolizar los lípidos y para el buen funcionamiento cadiovascular.
  • Utilizad los vinagres con distintos sabores para alegrar las sopas y los entrantes. Bastará con unas pocas gotas.
  • Si os gusta el picante, añadid guindilla a vuestros platos. Además, acelera el metabolismo.
  • Dad un toque italiano con unos tomates secos. Son sanos y aportan mucho sabor.
  • Añadid almendras tostadas con moderación a las ensaladas y al yogur.
  • Siempre que sea posible, condimentad las verduras con especias. Probad con el perejil, el eneldo, el estragón, el curry, el ajo y otras plantas. Si os habéis cansado del arroz integral, echad cardamomo o jengibre. El pimentón picante o el chile pegan con casi todo, pero no os paséis.
  • Invertid cierto dinero en ollas y sartenes antiadherentes que os permitan cocinar con poco aceite.
  • Cocinad el pescado al papillote. Rociad el pescado con un poco de aceite de oliva para que no se seque y añadidle unas verduras. Así, conservaréis todo el gusto y el aroma de los ingredientes.

Como veis, tomar poca grasa no significa que haya que sacrificar el sabor. Tan sólo tenéis que experimentar en la cocina.  Los distintos métodos de cocinar y los acompañantes o especias os ayudarán a eliminar la grasa que os sobra y a estar más sanos.

Por supuesto, no podéis eliminar todo el tejido adiposo porque el organismo necesita cierta cantidad para funcionar correctamente y para procesar las vitaminas A, D, E y K.

Con estos consejos notaréis la diferencia en vuestro físico y en vuestra actitud respecto a la dieta.

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