Dieta culturista del hombre prehistórico

Dieta culturista del hombre prehistórico

Los culturistas saben perfectamente que a la hora de desarrollar la musculatura que persiguen, la alimentación es más que esencial, es determinante.  Por mucho que entrenéis para que los músculos adquieran mayores dimensiones es más importante lo que hacéis en la mesa que lo que hacéis en el gimnasio.

Si de verdad queréis alimentaros de la mejor forma para obtener músculos grandes y fuertes y eliminar la grasa, más vale que os alimentéis como nuestros antepasados de las cavernas

La alimentación durante nuestra evolución

Según la teoría evolutiva de Darwin, las especies pueden evolucionar en función de su entorno, al que acaban adaptándose de la mejor forma para sobrevivir, pero ese es un proceso que necesita de miles de generaciones para que ocurra.

Los científicos aseguran, y tienen suficientes pruebas de ello, que los hombres actuales salieron de África hace alrededor de un millón de años, tal vez más, y que ha sido la adaptación al entorno en que se fueron acomodando los diferentes grupos lo que ha dado lugar a las distintas razas y grupos sanguíneos. Cabellos claros, piel blanca, ojos azules para los pobladores del norte frío, o piel oscura, cabellos y ojos negros para los del sur caluroso, son sólo unos pocos rasgos de esa adaptación al medio.

Nuestros genes no pueden cambiar de la noche a la mañana y nuestros órganos están adaptados para procesar y digerir los alimentos que nos han servido de sustento durante cientos de miles de años.

Somos muchos los que pensamos que las enfermedades y limitaciones físicas que presenta la población actual, son el resultado de la mala alimentación que seguimos.

La agricultura cuenta con aproximadamente 10.000 años, mientras que el hombre ha comenzado a fabricar alimentos de forma industrial hace menos de 200 años, por tanto si llevamos un millón de años aquí, entonces significa que la agricultura nos ha servido como alimentación el uno por ciento de ese tiempo, mientras que hemos tenido la ocasión de consumir alimentos procesados durante tan sólo el 2% de ese 1%.
Miradlo de otra forma, si ese millón de años constituyese un día, o sea 24 horas o bien 1.440 minutos, entonces la agricultura ha existido poco más que los últimos 14 minutos y la comida industrial tan sólo 16,8 segundos de ese día entero. Como veis la exposición a los alimentos industriales es algo completamente nuevo para nuestro cuerpo.

Me gustaría haceros reflexionar acerca de la que puede ser la dieta idónea, con los siguientes hechos.

Los científicos calculan que el cuerpo humano dejó de evolucionar hace unos 40.000 años, es decir que nuestros órganos, páncreas, hígado, glándulas adrenales, pituitaria, riñones, hipotálamo, etcétera, se mantienen igual que entonces. Y hablamos de mucho tiempo antes de que el hombre domesticase a los animales y de la agricultura, ya que eso sucedió 30.000 años después.

Durante su existencia el hombre se dispersó en tribus y ha sido nómada, dependiendo de la caza que obtenía para sobrevivir. Tenía de luchar muy duro contra los animales y contra las adversidades climáticas y también sobrevivía recolectando vegetales y frutos cuando escaseaba la caza, por tanto era cazador y recolector.

Las diferentes tribus se dispersaron por diferentes zonas del planeta y se convirtieron en omnívoros, aunque predominaban los carnívoros, con la excepción de aquellas tribus que se establecieron en el ecuador, dónde subsistían de plantas. Sin embargo, se ha podido comprobar que las poblaciones que se establecieron en las planicies y eran principalmente carnívoras, tenían un esqueleto de mayores dimensiones y más cantidad de músculo, mientras que las que vivían en la espesura de las selvas y vivían de plantas eran de un tamaño bastante inferior.

Se sabe que las gentes del paleolítico eran las más grandes y físicamente fuertes. Es lo que hoy podríamos llamar atletas, puesto que se veían obligados a cazar en grupo a grandes animales para poder alimentar a todo al clan y recorrían largas distancias, a veces cargados con la caza de vuelta al asentamiento para alimentar a las mujeres y los niños. Toda esa actividad física durante miles de años dio como resultado sujetos de más de 1,80 metros de altura y unos 100 kilos de peso muscular. Su alimentación estaba basada en las carnes de la caza, pescados, raíces y frutos silvestres.

Los cazadores y recolectores del paleolítico empezaron a desaparecer hace unos12.000-10.000 años debido se cree que a un cambio en su alimentación, cuando el hombre aprendió a domesticar y a criar los animales para su consumo y a replantar vegetales que pudiese cultivar para tener su supervivencia asegurada. Entonces se volvió sedentario porque producía su propio alimento y ya no tenía que salir en su busca.

Hace unos 9.000 años que el físico del hombre empezó a encogerse a un ritmo de un centímetro por milenio, así como su masa muscular fue declinando en algo así como dos kilos en ese mismo periodo, mientras que su porcentaje de grasa fue aumentando.

La agricultura y la ganadería garantizaron la supervivencia, hicieron que la alimentación fuese más cómoda y segura, pero eso conllevó una reducción en la talla de las personas, que también perdieron músculo y ganaron grasa.

Para empeorar las cosas luego llegó la piedra de molino para moler el grano y confeccionar nuevos alimentos manufacturados por el hombre, pero a expensas de eliminar grandes cantidades de nutrientes vitales.

Hace mil años el declive físico fue más acusado y con la aparición de la fabricación industrial de los alimentos, los expertos aseguran que se desencadenó la aparición del cáncer, la obesidad, la diabetes y otras enfermedades consideradas modernas.

Mientras que nuestros órganos y genes no han cambiado desde nuestros antepasados cazadores y recolectores, hoy en lugar de aquella carne criada en libertad y cuya composición era limpia y su grasa saludable, hoy consumimos las carnes de animales sedentarios y alimentados con piensos ajenos a su alimentación natural, que es la hierba de las praderas. Los alimentos vegetales se cultivan de forma intensiva, con fertilizantes artificiales y pesticidas, recolectados antes de tiempo y madurados en cámaras frigoríficas y para empeorar las cosas la industria alimentaria produce alimentos de ingeniería con grandes cantidades de azúcares, grasas trans y un gran número de aditivos como colorantes, conservantes, edulcorantes, etcétera.

El pescado no escapa a este deterioro y se cría en piscifactorías alimentado de forma antinatural y la contaminación de los mares hace que muchas especies contengan minerales pesados y otros tipos de contaminantes.

Y la situación va a peor.

La dieta idónea para ganar fuerza, músculo y perder grasa

No voy a pretender diseñar desde aquí una dieta que sirva para todos y cada uno de vosotros, porque obviamente eso no es posible al haber innumerables factores individuales que entran en juego, pero sí que una vez revisados los datos científicos de nuestra evolución, es relativamente fácil comprender que la dieta mejor para todos, y muy en especial para los culturistas que buscan alcanzar una gran corpulencia física, es la que más se parezca a la de las cavernas que seguían nuestros antepasados cazadores y recolectores.

El primer paso es tratar de obtener alimentos lo más naturales posibles y poco procesados, como carnes de animales criados con pastos y en semilibertad, pescados no procedentes de piscifactorías, sino de aguas profundas y frías, verduras y hortalizas cultivadas orgánicamente y frutos secos y hortalizas.

Ya sé que muchos de vosotros no podéis escoger por completo el origen de los alimentos que consumís si los obtenéis en supermercados y grandes superficies comerciales, pero cada vez es más fácil hacerlo en los comercios más pequeños, dónde sí se pueden conseguirse con más facilidad todo tipo de alimentos generados por medios naturales. De hecho, con la simple eliminación de productos refinados y procesados habréis dado un enorme paso adelante en la mejora de vuestra salud y rendimiento físico, que se traducirá en una mayor facilidad para lograr músculos más fuertes, de mayor tamaño y un menor coeficiente de grasa corporal.

En resumen, acercaos lo más posible a la dieta de las cavernas y creceréis muscularmente, así como gozaréis de mejor salud.

Texto original por  Al Wilson

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