El dopaje

Dopaje

Desafortunadamente, muchos deportistas de elite, para estar en lo más alto, e incluso para poder sobrevivir a nivel profesional, se ven obligados a recurrir a sustancias prohibidas (en el ámbito deportivo) consideradas como dopaje (esteroides anabolizantes, hormona del crecimiento, eritropoyetina, etc.).

Sin embargo, el fenómeno del dopaje no es algo nuevo ni reciente. Es algo que ha existido desde los inicios de la andadura deportiva, y que siempre existirá.

Pensar otra cosa sería negar lo  evidente. El deporte es un increíble “arma” política, un fenómeno que mueve masas y cantidades inmensas de dinero, y precisamente por estos motivos, es lógico pensar que el dopaje va a estar siempre por delante del “antidopaje”.

Los deportistas de elite son conscientes de las negativas consecuencias de este tipo de sustancias, pero es el alto precio que tienen que pagar por estar en la cumbre deportiva. Así son muchas de las modalidades deportivas del alto rendimiento: rompen con el principio que dice que el deporte conlleva una vida sana.

Pero el dopaje también ha intoxicado al deporte amateur o aficionado, y qué decir del ámbito de la musculación. Oiremos mil y una maravillas relacionadas con la ingesta de este tipo de sustancias, incluso por parte de profesionales “cualificados”, como por ejemplo: “Vas a rendir más”, “Vas a aumentar tu musculatura increíblemente”, “Si las tomas prudentemente no te va a pasar nada”, etc. Como negocio que es, siempre van a mencionar los efectos positivos, pero no los negativos.

Haz caso omiso, ¡no tomes sustancias dopantes!, pues no tienen nada que ver con la salud.

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