El agua

Agua

El agua es un compuesto formado químicamente por hidrógeno y oxígeno (H20) .

Es líquida a temperatura ambiente y, cuando es pura, es incolora, inodora e insípida.

Toda la vida existente depende del agua, ya que ningún organismo puede vivir en un ambiente carente de ella .

Desde las medusas, que contienen un 98% de agua de su peso total, pasando por todos los seres vivos, el porcentaje de agua componente de cada organismo es elevado. Dentro del ser humano, ésta puede variar desde el 50% de algunas mujeres, hasta el 80% de un recién nacido.

En caso de los adultos, estas diferencias se deben al tejido muscular, que es donde más agua se encuentra. Por lo tanto, un hombre adulto contendrá más nivel acuoso que una mujer, ya que el hombre tiene más masa muscular. Así como el músculo puede contener hasta un 80% de agua , el hueso o el tejido adiposo contienen mucho menos (por ejemplo, la grasa contiene un 15%).

Así deducimos que una persona delgada contendrá más agua en porcentaje que una obesa.

Cuanta agua necesitamos

Lo más importante respecto al agua, para tener una vida sana, es mantener un balance hídrico adecuado, es decir, que la absorción y las pérdidas sean adecuadas. Respecto a la absorción, un 50% del agua necesaria diaria (entre 800 y 1600 ml) deben provenir de la ingestión de agua líquida o bebidas.

Estas necesidades varían mucho dependiendo de factores externos como el clima, hábitos alimentarios o actividad corporal , y de factores internos como la actividad secretora y la combustión interna propia de los seres humanos. Como media se considera necesario 1 ml de agua por cada caloría de alimento. Una dieta de 3000 calorías al día necesitará por tanto de 3 litros de agua al día.

Otro 40% de la absorción provendrá del agua de los alimentos (entre 700 y 1000 ml), principalmente de frutas y verduras cuyo contenido acuoso se sitúa entre el 90% y el 95%. El 10% restante surgirá de las reacciones metabólicas internas (reacciones de oxidación) del ser humano, produciéndose 55 gramos de agua a partir de 100 gramos de glúcidos, 42 gramos a partir de 100 de proteínas, y 107 de 100 gramos de grasa.

Pérdida de agua

Las pérdidas se producen mediante cuatro vías.

La orina, cuyo contenido de agua es del 96%, se acumula en la vejiga a un ritmo aproximado de un mililitro por minuto para tener una secreción diaria de entre 1000 ml y 1500 ml. La segunda vía es a través de la piel y el volumen medio de agua en el sudor excretado varía entre 500 y 700 ml diarios. Hay que resaltar que el objetivo primario de la sudoración es la termorregulación corporal y no el balance hídrico.

Evidentemente el calor externo, la humedad, el esfuerzo físico y la fiebre hacen variar este factor.

La respiración y las heces son las vías menos importantes en cantidad de agua excretada. En la primera se eliminan entre 250 y 300 ml, mientras en la segunda la cantidad se sitúa entre 100 y 200 ml.

Por lo tanto un aporte hídrico correcto permitirá, en condiciones no patológicas, unas pérdidas correspondientes adecuadas y en definitiva un contenido acuoso corporal estable.

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