Factores que te hacen pensar que tienes hambre

Hambre

“No existe amor más sincero que aquel por la comida.” Esta irónica frase del dramaturgo y periodista irlandés George Bernard Shaw (1956-1950) ilustra el romance más largo de la historia, nos referimos al del ser humano por la comida.

En la alimentación, hay una liberación generalizada de serotonina (sustancia de saciedad y placer) por el cuerpo. Es decir, el placer al comer un alimento es instantáneo.

El exceso de peso puede estar vinculado a factores emocionales y malos hábitos alimenticios que causan falsas sensaciones de hambre. Para aclarar porque sucede esto, en este artículo enumeramos once razones que llevan a las personas a creer que tienen hambre.

Estás deshidratado

¿No se te pasa el hambre? Tal vez es la sed. Para evitar esta sensación deténte y piensa antes de ceder a los alimentos. Bebe un vaso de agua y sólo entonces serás capaz de distinguir la sed del hambre y aprender poco a poco lo que necesitas realmente. La verdadera hambre reacciona a estímulos físicos y ambientales típicos. Estas reacciones pueden presentarse con el estómago gruñendo y presentar salivación en horarios pre establecidos de alimentación, eso es hambre.

Pasas el día buscando Instagrams de comida

The Journal of Neuroscience publicó una encuesta en la que se demostró que la exposición a las imágenes de los platos con buena apariencia activa la parte del cerebro responsable del deseo y el resultado suele ser una ligera exageración en la próxima comida. Deberías prevenir estas imágenes. Lo ideal es estar bien alimentado y fraccionar las comidas en pequeñas porciones consumidas de 3 en 3 horas.

Estás ansioso o estresado

Dos de las causas más comunes de una compulsión alimenticia (cuando se come mucho sin necesidad) son la ansiedad y el estrés. Ambas sensaciones pueden hacer que comas demasiado o demasiado poco. Para detectar el estrés es interesante analizar nuestro propio comportamiento.

Reacciones tensas y sensaciones de desgaste son comportamientos típicos de un ‘estresado‘. Una dieta rica en fibra y alimentos estimula la producción de leptina, la hormona de la saciedad, presente en jengibre crudo, plátano, frijoles y granos enteros, el cacao, los brotes de alfalfa, los jugos verdes sin azúcar entre otros. Más resumidamente, una dieta rica en antioxidantes y vitaminas, evitando los alimentos procesados.

Acostumbras a comer delante de la TV

El hábito es muy criticado por los nutricionistas, ya que en esta situación terminas comiendo más de lo normal y sin darte cuenta, ya estás distraído. Alimentarse estando frente a la televisión enseña a nuestro cuerpo a tener hambre en esta situación. Es decir, en situaciones futuras puedes experimentar hambre delante del televisor. Es el mismo mecanismo cuando aprendemos a tener miedo cuando vemos una rata o cucaracha.

Te faltan nutrientes

Es la llamada hambre oculta, una enfermedad causada por la falta de ciertos nutrientes en el cuerpo. Una de cada cuatro personas sufre de este problema de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre y tratar la enfermedad es más sencillo que su diagnóstico. La alimentación suplementaria, la diversificación de la dieta y el ejercicio ayudan contra este fenómeno.

Estás triste

Las pasiones no resueltas y dificultades en la resolución de conflictos personales están directamente relacionados con los cambios en la serotonina, la hormona de la felicidad que se libera cuando comemos. Comer cuando estás triste puede ser un alivio inmediato, pero este comportamiento tiende a causar muchos problemas a corto y largo plazo, por lo tanto debes evitar comer para “compensar” un triste suceso.

Duermes poco

Algunos estudios indican que las personas que duermen menos de 8 horas por la noche tienden al sobrepeso por comer porciones más grandes de lo normal. La relación entre el sueño y el sobrepeso no se ha confirmado directamente, ya que podría estar vinculado a otros factores de la salud.

Estás consumiendo demasiado azúcar

El azúcar puede ser el villano de las dietas, porque, además de ser calórico, activa al organismo la “necesidad” de ingerir más azúcar. Cuanto más azúcar se consume, mayor es el deseo por ese alimento. La leptina es una hormona que controla la saciedad que uno siente, los alimentos con alto contenido de azúcar afectan esta acción.

Eres excesivamente social

Es aconsejable reflexionar sobre tus programas y paseos, que no siempre tienen que entrañar los alimentos, especialmente los insalubres. Las fiestas y eventos están llenos de deliciosas y calóricas tentaciones, por lo que debes tener cuidado de no abusar de estos eventos.

Hablas mucho de la comida

Cuando hablamos de comida nuestro organismo reacciona a estímulos verbales, es decir, podemos tener hambre. Hablar de comida puede traer un anticipo de placer sólo por este recordatorio de cómo comer.

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