Los carbohidratos engordan más que la grasa

Los carbohidratos engordan más que la grasa

El primer problema al que se enfrenta la gente en general cuando quiere hacer dieta, y eso incluye a la mayoría de culturistas, es no conocer como funciona nuestro cuerpo ante los distintos nutrientes y en especial al azúcar. El segundo es no saber discernir qué es un azúcar.

Pero vayamos por partes. No sois los únicos que no os veis libres del tejido adiposo, a pesar de seguir una dieta baja en grasa.

¿Cómo es posible? Después de todo la grasa es el enemigo número uno, ¿o no?

Todos sabemos que ésta tiene más del doble de calorías gramo por gramo de lo que contienen las proteínas o los carbohidratos.

Sin embargo, os sorprenderá saber que los azúcares se pueden convertir en tejido adiposo con más facilidad incluso que la grasa de los alimentos. Desde muchas fuentes nos quieren hacer creer que sólo la grasa engorda, cuando eso no es cierto y hay numerosas pruebas de ello.

Sí es cierto que cuando se reducen las calorías se experimenta una pérdida de peso, al menos inicialmente, pero ¿cuánto de ésta es grasa y cuánto es tejido muscular? El tejido adiposo es un mecanismo desarrollado durante nuestra evolución para asegurar la perpetuación de la especie y ayudarnos a sobrevivir ante la escasez de alimento, por tanto ante una reducción drástica de las calorías el organismo tratará por todos los medios de preservar la grasa y antes se desprenderá del tejido muscular.

Ya en 1902 se hizo un estudio en el que se comprobó que una dieta alta en carbohidratos y baja en proteínas resultaba en un incremento de la adiposidad.

Posteriormente con un incremento de la proteína, pero manteniendo altos los hidratos de carbono, se confirmó el mismo resultado, sin embargo, cuando a ambas se les añadió lo que ahora llamaríamos grasas buenas, se redujo la deposición de la grasa y se mejoró la utilización de los alimentos para producir energía.

Aunque es cierto que los excesos de grasa engordan, por la lógica aportación excesiva de calorías, eso parece suceder muy especialmente  cuando al mismo tiempo se comen muchos carbohidratos.

Una dieta alta en proteínas y moderada en grasas, pero baja en carbohidratos de hecho activa la eliminación de la grasa corporal, pero si a esa comida le añadís hidratos de carbono el cuerpo cortará inmediatamente la eliminación del tejido adiposo y convierte éstos últimos primero en glucógeno y más tarde en grasa corporal.

Todo se remite al equilibrio de dos hormonas, la insulina y el glucagón. Cuando la glucosa llega a la sangre, como resultado de la digestión de los carbohidratos, se segrega insulina para metabolizarla y si ésta no se quema o los depósitos de glucógeno están llenos, el sobrante se transforma inmediatamente en grasa corporal. El glucagón tiene el efecto contrario. Ante la ausencia de glucosa, esta hormona degrada la grasa corporal para producir glucosa.

El proceso es simple, ante una presencia escasa de glucosa en el sistema el cuerpo activa los procesos de obtención de energía de sus depósitos, que es la grasa almacenada, gracias al glucagón y paulatinamente va extrayendo de ahí la energía durante todo el día, y mientras eso sucede estamos adelgazando. Pero en cuanto llega glucosa a la sangre ese mecanismo productor de energía se detiene para usarla ahora que está abundante, y además si es bastante el hígado se encargará de transformarla en tejido de reserva: o sea en grasa corporal.

De ahí que esas patatas al horno o platos de pasta contribuyan a incrementar los depósitos de grasa con suma facilidad.

No obstante, no debes eliminar los carbohidratos de tu dieta, simplemente deben dejar de ser la base de la misma.

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