Metabolismo basal y necesidad de energía

Metabolismo basal

El metabolismo basal es la cantidad de energía mínima necesaria para mantener las funciones vitales del organismo en reposo, tanto físico como mental, es decir, para que no se paralicen procesos necesarios para la vida, como el funcionamiento del corazón, la respiración, el funcionamiento hepático, renal, nervioso,etc.

Cuando se habla de que los alimentos aportan energía, normalmente ésta se asocia al ejercicio físico, no solamente el relacionado con un entrenamiento deportivo, sino también el asociado a cualquier tipo de movimiento, el ligero desplazamiento de los dedos al escribir en un ordenador, la acción de masticar o caminar para comprar el periódico.

Pero la energía es imprescindible para que nuestro organismo lleve a cabo todo el conjunto de actividades diarias: desde el movimiento físico hasta el mantenimiento de todas sus estructuras.

Esto quiere decir que la energía es necesaria para todo: el pensar, el caminar, el digerir los mismos alimentos, el ver y oír, el crecimiento de un niño, el latido cardíaco, el mantenimiento de la temperatura corporal, etc. Y esa energía necesaria sólo la obtenemos de los alimentos.

Calorías de los alimentos

Así pues, la energía en el organismo la proporcionan los nutrientes contenidos en los alimentos y se expresa en calorías.

Una caloría es la cantidad de calor necesaria para aumentar en 1 grado centígrado 1 gramo (1 mililitro) de agua desde 15,5ºC a 16,5ºC a presión atmosférica constante. Del mismo modo, una kilocaloría sería la cantidad de energía necesaria para aumentar esa temperatura a 1 kilogramo de agua.

Cuando esto se traslada a la nutrición, el valor de una caloría se queda muy pequeño y por ello se habla de kilocaloría (kcal) o Caloría («caloría grande»), o incluso de Julio o kilojulio (kJ), que es la unidad del Sistema Internacional de Medidas.

Su equivalencia ha variado ligeramente en los últimos años. Hoy se admite la siguiente: 1kcal = 4,128 kJ.

Las necesidades de energía del organismo dependen de varios factores:

  • Edad. Recordemos que para que haya crecimiento se necesita energía.
  • Sexo. El hombre consume más y, por lo tanto, requiere una mayor ingesta energética que
    la mujer.
  • Temperatura externa.
  • Actividad física.
  • Estado emocional. Altos niveles de estrés o ansiedad aumentan el consumo calórico.

Metabolismo basal y actividad física

Para calcular cuánta energía necesitamos, debemos tener en cuenta, fundamentalmente, el gasto energético aproximado que supone el metabolismo basal de cada persona y añadir sobre él la necesaria para el crecimiento y desarrollo si se trata de un individuo en período de crecimiento, la llamada acción dinámico-específica de los alimentos o termogénesis (energía consumida para la propia utilización de los nutrientes) y finalmente, la necesaria para el mantenimiento de su actividad física, sin olvidarnos del estado emocional del individuo.

Y como actividad física no debemos entender exclusivamente la práctica deportiva, sino también el conjunto de actividades físicas inherentes o necesarias para el desarrollo de su profesión. No tiene los mismos requerimientos energéticos un administrativo de una empresa que un trabajador de la construcción.

Hay infinidad de tablas que indican aproximadamente cuál es el gasto energético por minuto de diversas actividades normales en la vida diaria e incluso en las diferentes intensidades del desarrollo de la práctica deportiva, dependiendo de cuál sea ésta. A continuación se expone una de estas tablas.

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico y serás notificado de nuevos artículos al instante.
No enviamos Spam, solo te contactaremos cuando publiquemos un nuevo artículo.