Para cambiar tu físico, empieza por lo fácil

Cambiar tu físico facilmente

He conocido a mucha gente  inteligente y apasionada durante mi vida así como algunos tontos del bote. Algunos de los más inteligentes y algunos de los más tontos comparten una curiosa distinción: están seguros de la superioridad de las dietas y programas de entrenamiento extremos por los que abogan.

Cuanto más duros de seguir y difíciles de cumplir sean los programas, y cuanto más poco prácticos resulten para la mayoría de las personas, más creen en ellos.

Con la edad, la experiencia y cierta perspectiva, entreví otra razón para que los regímenes más severos y restrictivos tuvieran tantos defensores: si no funcionan, la culpa siempre es de la persona que falla, nunca del sistema. El sistema es perfecto. Si la persona no puede seguir una dieta con sólo un 10% de grasa o hidratos de carbono, no es la dieta la que falla. Es quien hace la dieta. Si el que hace ejercicio no puede correr suficiente, ni levantar peso con suficiente frecuencia, ni con bastante intensidad como para obtener los resultados prometidos, no hay que culpar al preparador físico que inventó el sistema. Es el usuario, que no tiene lo que hay que tener.

Por eso creo que la mayoría de la gente debería decantarse por una dieta relativamente sencilla, con un equilibrio entre proteínas, hidratos de carbono y grasas. Planes más complicados, restrictivos o exigentes tal vez consigan mejores resultados, pero serán menos personas las que se beneficien de ellos.

Esta regla lo explica todo: “No procedas con una intervención complicada hasta que hayas probado las más sencillas”

Nadie sabe con exactitud qué intervención va a funcionar hasta que se prueba. Un conocido me dijo que perdió más de 9 kilogramos de tripa cuando dejó de beber cerveza todas las noches. El consejo de no beber cerveza sólo es una regla, pero para él fue el cambio que supuso mayor diferencia que todos los otros combinados.

¿Funcionaría esa táctica con todo el mundo? Claro que no.

Simplemente ocurrió que fue el consejo correcto para él en una época en que estaba dispuesto a cumplirlo. Podría haberse puesto a seguir planes nutricionales infinitamente complejos, pero es probable que no hubieran servido tanto como su decisión de no beber cerveza.

Buscando lo sencillo

En el mundo del fitness, los expertos siguen una línea de actuación:

«No me hables de suplementos si todavía estás comiendo hamburguesas».

He oído docenas de variaciones de ese consejo a profesionales de la nutrición y la condición física. Todos se centran prácticamente en el mismo punto, que es que tienes que dominar lo más sencillo antes de meterte con estrategias más complejas.

Si no haces nada de ejercicio, no necesitas un programa avanzado para culturistas. Sólo tienes que levantarte y entrenar. Si comes lo que quieres cuando te da la gana, sin ninguna disciplina dietética, no necesitas saber qué suplemento proteico es mejor. Tienes que dejar de comer basura.

Ahora acabamos de pasar las navidades y mucha gente se propone un cambio en su cuerpo y en su estilo de vida. ¿De verdad crees que vas a pasar de comer como un cerdo durante años a llevar una estricta dieta culturista? Deja de soñar y sobretodo de engañarte a ti mismo.

Empieza por apuntarte a un gimnasio, con una rutina básica y limpia un poco tu dieta eliminando algún alimento que sabes es muy perjudicial. Este es el comienzo, a partir de aquí y con el paso del tiempo puedes ir afinando más y más en los diversos factores de la dieta y el ejercicio.

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2 Comentarios

  1. Que gran verdad a mime hace gracias de la gente que veo en el gym con recortes de revistas de culturismo o gente empieza nueva y pregunta que proteinas estas tomando. uno de mis amigos que me inicio en este estilo de vida cuando yo le preguntaba cuando empezaba con las proteínas y suplementos me decia primero aprende a comer ya cuando sepas lo que comes puedes empezar cn los algunos suplementos