La Sauna

Sauna

La sauna representa un magnífico medio para la salud, y se emplea principalmente para la prevención de enfermedades y fortalecimiento del cuerpo. Una sesión de sauna elimina la fatiga y la tensión, limpia el organismo, tonifica y rejuvenece.

Antes de empezar en detalle con la sauna recuerda esto: LA SAUNA NO ADELGAZA. Bien, podemos proseguir.

Sauna vs. baño de vapor convencional

La principal diferencia entre la sauna y el baño de vapor (p.ej., el “baño turco”) radica en que la primera produce un calor seco, mientras que el segundo produce un calor húmedo. La transpiración es un elemento de defensa del organismo, y mientras que en una atmósfera húmeda la transpiración es lenta, e incluso nula si hay demasiada saturación de vapor, en una atmósfera seca la transpiración es rápida y normal. Por consiguiente, la resistencia del organismo se hace más efectiva con el uso de la sauna.

La sesión de sauna

– En primer lugar, se debe efectuar un lavado enérgico de todo el cuerpo, favoreciendo la apertura de los poros de la piel. Las personas con claustrofobia deben abstenerse de tomar saunas.

– Tras la ducha pasamos a la sauna. La sauna se debe tomar desnudo, o con un bañador escueto. Tiempo en la cabina: 10-20 minutos máximo.

– Después de la primera estancia en la cabina, realizamos una ducha fría muy rápida o una breve inmersión (5-10 segundos) en la piscina o bañera. El contraste calor-frío activa poderosamente el sistema de defensa del organismo. No es conveniente introducirse en aguas muy frías o heladas (al estilo finlandés) si no se está acostumbrado. Las personas con varices deberían aplicar aspersiones suaves de agua fría sobre las piernas, con el fin de estimular la retractibilidad de las venas, para posteriormente reposar durante diez minutos, con las piernas en alto.

– Después de la segunda ducha, unos minutos de relajación, y comienza la segunda permanencia, de la misma duración que la primera (10-20 min).

– Finalizada esta estancia, salimos de la sauna y tomamos una larga ducha fría o efectuamos una inmersión en la piscina. Sesiones de sauna tan largas no siempre son necesarias, e incluso con diez minutos puede bastar para combatir un estado de fatiga transitorio.

– Para terminar, el momento de la relajación (20-30 min), imprescindible en cualquier sesión de sauna que se aprecie. Nuestro organismo acaba de realizar un importante esfuerzo y necesita recuperarse tranquila y progresivamente. En primer lugar, nos envolvemos con un albornoz abrigado y, a continuación, descansamos, pudiendo aprovechar para beber agua o un zumo de frutas lentamente, o para leer o echar una siestita corta. Los sobresaltos o conversaciones animadas con los “amiguetes” no son nada convenientes. Uno va a la sauna para relajarse y no para estar en tensión.

– Finalizado el tiempo de descanso, una última ducha, tibia o caliente, y si nos enjabonamos vigorosamente con un guante de crin, mejor todavía. De esta forma contribuimos a limpiar por completo la piel y a reactivar la circulación en todo el organismo. Hecho esto, podemos vestirnos.

Precauciones y advertencias

– Hay que evitar abusar de la sauna, puesto esto no sólo es inútil, sino que incluso puede ser perjudicial. Con una sesión de sauna (o dos como máximo) a la semana es suficiente.

– La sauna no es un medio de adelgazamiento, aunque indirectamente puede contribuir a ello (las toxinas pueden favorecer la celulitis y la gordura).

– No se debe tomar una sauna con el estómago lleno. Se debe esperar al menos dos horas después de haber comido.

– Un baño sauna debe ser tomado con tranquilidad, procurando siempre buscar un momento del día en que se tenga tiempo por delante. La sauna es “amiga” del sosiego y de la tranquilidad, y no de las prisas y los agobios.

– Hay que ir con el equipo adecuado: un par de toallas, albornoz, jabón, un guante de crin (recomendable) y sandalias.

– Antes de tomar la sauna se puede beber abundante líquido (zumo o agua), con el fin de favorecer la sudoración.

– Hay que evitar tomar la sauna en los momentos de gran fatiga física y nerviosa. Ésta es quizás la única contraindicación real conocida, además de las contraindicaciones por enfermedad (deficiencias del corazón o del sistema circulatorio, presión alta, enfermedades orgánicas o en fase aguda, hinchazones malignas, etc.).

– Muy importante: Sólo se debe permanecer en la sauna el tiempo en que uno se encuentre perfectamente en ella. La sauna no es una competición, es decir, no por aguantar más se va a conseguir un efecto más beneficioso, sino que incluso puede ser perjudicial.

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