Tendinitis Rotuliana o “Rodilla del Saltador”

Tendinitis Rotuliana

Las lesiones de rodilla son quizás las lesiones más frecuentes en todos los deportistas,
afectando a futbolistas, corredores, ciclistas, esquiadores, practicantes de artes marciales, de lucha, de fitness, etc.

En el 10% aproximadamente de los casos, necesitan tratamiento quirúrgico.

La rodilla es una articulación muy vulnerable que soporta una gran cantidad de presión en las actividades cotidianas, como arrodillarse, levantar objetos desde la flexión de rodilla o desde la posición de cuclillas, y en otras actividades de gran impacto como correr o cualquier otro ejercicio cardiovascular.

En muchas ocasiones, hacer estas actividades sin un buen calentamiento, sin una vuelta a la calma al acabarlas, no realizar estiramientos, realizarlas teniendo una baja forma física… puede llevarnos a un uso excesivo de la articulación y a ponerla en peligro de lesión.

TendinitisEs una de las áreas anatómicas más importantes en las actividades deportivas y por lo tanto en la medicina deportiva. Esta articulación está conformada por el extremo inferior del fémur, el extremo superior de la tibia y la rótula.

Es una articulación con una superficie articular un tanto incompleta, por lo que los meniscos, dos por rodilla, completan una superficie de deslizamiento bastante compleja. Actúa como estructura que brinda estabilidad a las piernas en actividades como la carrera, el salto, la patada, etc.; y transmite y absorbe fuerzas de reacción desde el suelo hacia la cadera y el tronco.

Los músculos que la rodean, generan fuerza y energía de desplazamiento.

En resumen, un óptimo funcionamiento de la rodilla hace posible la realización de muchas
actividades, deportivas o no.

El tendón rotuliano, por otra parte, es la porción terminal del músculo cuádriceps que conforma la región anterior del muslo. El músculo cuádriceps, está formado por cuatro músculos distintos y todos ellos terminan en un tendón en común que es el rotuliano. Si se tuvieran que describir los limites de este tendón, se encontrarían en el polo o punto inferior de la rotula y la tuberosidad anterior de la tibia. Así, el tendón rotuliano es una estructura en forma de cinta, de 3 a 5 cm. de largo y otros 2 cm. de ancho, aproximadamente.

Biomecánicamente, su mayor esfuerzo lo realiza en los movimientos de flexión o al doblar la rodilla con más de 60 grados y el peso del cuerpo sobre esa pierna.

¿Qué es la tendinitis rotuliana?

La tendinitis rotuliana, también conocida como la rodilla del saltador, es una lesión caracterizada por la inflamación del tendón rotuliano.

Puede ser provocada por el uso excesivo de la articulación de la rodilla, por ejemplo, al saltar con frecuencia sobre superficies duras, correr sobre ellas, sobrecargar en exceso el cuádriceps, y en general, cuando este músculo está sometido a una sobrecarga de trabajo excesivo.

Tendinitis RotulianaLa tendinitis puede darse en el tendón del cuádriceps o tendón rotuliano y alerones rotulianos, tanto externo como interno y también en la zona de inserción llamada “pata de ganso“, situada en la cara interior de la rodilla donde confluyen los músculos semitendinoso, semimembranoso y recto interno. No obstante, en este artículo me centraré en la tendinitis rotuliana por ser la más común y sobre la que hay que tomar más precauciones en su recuperación.

Puede aparecer en cualquier deportista, si bien es más frecuente entre aquellos que practican modalidades que implican saltos repetidos, o movimientos repetitivos, como los ciclistas, corredores, jugadores de baloncesto, etc.

El tendón rotuliano forma parte del aparato extensor de la rodilla. La tendinitis suele estar causada por una excesiva tensión de los cuádriceps que resulta en una degeneración del tendón e incluso puede provocar desgarros en él. El cuádriceps interviene en la absorción de los impactos tras un salto de ahí que esta lesión también sea conocida como rodilla del saltador.

Causas y síntomas de la tendinitis

La tendinitis rotuliana se caracteriza por un dolor en el tendón rotuliano, y por dificultades a la hora de saltar, de flexionar la rodilla, de subir escaleras, etc.

Se acompaña de una sensación de pérdida de fuerza en la rodilla y por fuertes molestias
al incorporarse tras permanecer sentado o al intentar ponerse en cuclillas.

La causa principal es la sobrecarga producida por la tensión excesiva de los cuádriceps, lo que ocasiona degeneración e inflamación del tendón y en ocasiones se pueden llegar a producir desgarros de alguna de sus fibras.

Esto se puede producir, por ejemplo, al realizar movimientos repetitivos como carrera, ciclismo, multisaltos, pliometría, ejercicios de musculación que pongan en peligro el tendón, ya sea por la carga excesiva o por una flexión o extensión máximas, y, en definitiva, cualquier práctica deportiva o no que produzca dicha sobrecarga sobre el tendón.

El mecanismo de lesión es la mayoría de las veces una sobrecarga por micro traumatismo de repetición. Una pequeña alteración en los ejes de apoyo al correr, por desgaste en la zapatilla o por un mal apoyo simplemente, puede ser la causa de una tendinitis rotuliana. Otras causas que podemos encontrar es poseer una rótula grande o alta y/o tener inestabilidad rotuliana.

Factores como debilidad y falta de tono muscular en los cuádriceps y unos isquiotibiales faltos de flexibilidad suelen agravar y precipitar este problema. Como mencioné antes, los primeros síntomas son dolor persistente, en reposo, al mantener posiciones fijas por algún tiempo prolongado, intermitencia en la intensidad del dolor, que puede variar desde una molestia a un dolor insoportable. No suele haber inflamación de la rodilla, no suele estar colorada ni hincharse.

Aunque cada individuo puede experimentar los síntomas de una forma diferente, los más comunes en una tendinitis rotuliana son:

  • Dolor y sensibilidad en el área del tendón rotuliano.
  • Hinchazón.
  • Dolor al saltar, correr o caminar.
  • Dolor al doblar o al enderezar la pierna.
  • Permanecer mucho tiempo con la rodilla flexionada.
  • Aumento de la sensibilidad por detrás de la rótula.

Diagnóstico y tratamiento de la tendinitis rotuliana

El terapeuta especializado buscará a la palpación o a la presión los puntos dolorosos de la rodilla.

Al realizar la extensión de la pierna contra resistencia también aumentará el dolor. Si se sospecha de una lesión más importante en el tendón, se debería realizar alguna prueba diagnóstica complementaria, siendo la prueba de elección en este caso, la ecografía de las partes blandas de la rodilla, o en último caso una resonancia magnética, por si apareciera rotura parcial o total de tendón rotuliano.

La localización y el tipo del dolor orientarán al terapeuta sobre el tipo y grado de afectación. El inicio del dolor suele ser progresivo al inicio o al final de la actividad deportiva, y el comienzo súbito e infrecuente. El dolor suele presentarse al final de la actividad deportiva o mejorar con ella.

Mejora con el reposo deportivo, para al final convertirse en un dolor continuo que puede dificultar la vida cotidiana. Ello indicará una agravación del proceso inflamatorio.

El primer paso a seguir para el tratamiento de la tendinitis rotuliana es interrumpir o disminuir en gran medida, la actividad que la causa, hasta que la lesión se cure, con el objetivo de evitar ligeras sobrecargas que mantengan activo el dolor y la continuación de la lesión hacia un estado de cronicidad.

Además, se intentarán seguir una serie de recomendaciones paralelas a la interrupción de la actividad:

  • Corregir errores del gesto deportivo (mala técnica).
  • Corregir carencia de hidratación, si la hubiera.
  • Utilización de material deportivo correcto, sobre todo haciendo mucho hincapié en el calzado deportivo, e incluso utilizando si es necesario ortesis o plantillas si son necesarias para corregir el sistema de apoyo.
  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroides, si son necesarios.
  • Reposo deportivo o laboral.
  • Aplicar bolsas de hielo para reducir la
    inflamación (primeras 48 – 72 horas).
  • Cincha circular en la rodilla que comprime la mitad del tendón.
  • Ejercicios de estiramiento y fortalecimiento.
  • Utilización de electroterapia, como puede ser láser, ultrasonidos, etc. También el uso de la crioterapia está totalmente indicado.
  • Masaje descontracturante y de descarga del músculo cuádriceps.
  • Masaje transverso para movilizar el tendón (masaje tipo cyriax).
  • Ejercicios de musculación isométrica del cuádriceps; nunca en flexo-extensión por lo menos al principio de la rehabilitación.  Después en fases más avanzadas, están totalmente indicados.
Cincha tendinitis Rotuliana
Cincha Circular

Cuando la recuperación esté finalizada, regresar a los entrenamientos o actividad laboral con aplicación de calor antes de empezar, colocación de collarín compresivo debajo de la rótula y después de terminar aplicarse hielo 20 minutos.

Hay que tener en cuenta que aunque la lesión parezca recuperada debe realizarse ésto durante un período de precaución de aproximadamente un mes.

En resumen; reposo, hielo, masajes y tratamiento de electroterapia específica en la zona, aplicación de antiinflamatorios locales, y en caso de que la lesión se haga crónica, infiltraciones de corticoides o en casos muy graves, que incluyen rotura parcial (por supuesto si es total) del tendón, cirugía reparadora del tendón.

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