Vitamina C

Vitamina C

La vitamina C actúa en el organismo como transportadora de oxígeno e hidrógeno, participa como coenzima en la síntesis del colágeno y de la noradrenalina (un neurotransmisor de  la señal nerviosa), motivo por el cual es indispensable para el buen funcionamiento de las hormonas antiestrés producidas por las glándulas suprarrenales.

Participa también en el metabolismo de los lípidos y de ciertos aminoácidos y estimula las defensas contra las infecciones.

Pero además de todo eso, el ácido ascórbico es un potente agente antioxidante, eliminador de radicales libres en el metabolismo celular.

La carencia de vitamina C produce la enfermedad denominada escorbuto. Hoy en día esta enfermedad rara vez se presenta ya que las necesidades diarias se cubren ingiriendo verduras crudas y frutas frescas.

Pueden observarse carencias en personas que consuman una dieta sin vegetales ni fruta, personas de edad avanzada con dietas limitadas, o en lactantes que se alimentan con leche de vaca.

Hace varios siglos era una enfermedad habitual en las tripulaciones de barcos que estaban varias semanas sin tocar tierra y por consiguiente no se podían alimentar de alimentos frescos.

Los síntomas del escorbuto son la inflamación de las encías, con el posible debilitamiento y caída de dientes, sequedad de la boca y ojos, dolor en las articulaciones y pérdida del pelo,
entre otros síntomas que pueden conducir a la muerte.

Es muy sensible a la luz, a la temperatura y al oxígeno del aire. Por ejemplo un zumo de naranja pierde la casi totalidad de vitamina C si no se consume antes de los 15 ó 20 minutos de haberlo preparado.

Además se elimina a las pocas horas de ingerirla, por lo que es aconsejable consumir alimentos ricos en vitamina C varias veces al día.

Las mejores fuentes de alimentos son las frutas y verduras, preferentemente ácidos y frescos. Si las verduras y frutas deben ser cocinadas, deben cocerse durante poco tiempo y en poca cantidad de agua.

La ingesta diaria recomendada es de 60 mg. Hay situaciones donde los requerimientos son mayores, como en situaciones de alcoholismo, tabaquismo, gestación, lactancia y en deportistas.

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Vitamina C y resfriados

¿Tomáis vitamina C en otoño y en invierno? Quizá no tengáis que molestaros en hacerlo.

Los científicos han estudiado los trabajos más importantes sobre la vitamina C llevados a cabo en los últimos 65 años (un total de 55 estudios) y han comprobado que esta vitamina no es eficaz para prevenir un resfriado, ni siquiera en dosis elevadasY tampoco consigue reducir la duración de la enfermedad.

No obstante, varias investigaciones con esquiadores, soldados y corredores que están expuestos al frío mientras realizan un esfuerzo físico desvelaron que quienes tomaron vitamina C sufrieron menos resfriados que los que consumieron un placebo.

Esta información os puede ser útil si entrenáis al aire libre.

No existe una cura para el resfriado, pero podéis aliviar los síntomas descansando, bebiendo mucho líquido y haciendo gárgaras de agua con sal para suavizar la garganta, además de tomar aspirina para el dolor de cabeza y la fiebre.

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