Las Vitaminas

Vitaminas

Las vitaminas son microcomponentes de la alimentación que el organismo humano no puede sintetizar y que, incluso en las cantidades más ínfimas, son esenciales para el desarrollo adecuado de las funciones vitales.

Todas tienen unas propiedades comunes:

No pueden ser sintetizadas por nuestro organismo, excepto la vitamina D, que sí se puede gracias a la activación de un precursor de la piel.

Siempre se encuentran en los alimentos en cantidades pequeñas (miligramos o microgramos por cada 100 gramos de alimento). Esto no representa ningún problema para nosotros, porque nuestras necesidades de ellas también son pequeñas.

Son acalóricas, es decir, que no aportan energía, pero su función catalizadora (aceleradora) de reacciones metabólicas de nuestro organismo las convierte en esenciales para los seres humanos.

Debido a su esencialidad, su deficiencia puede conducir a graves trastornos patológicos (avitaminosis). Igualmente, un exceso de ingestión de determinadas vitaminas, como la A, puede conducir a una intoxicación.

Este último punto, la posible toxicidad, nos debe prevenir ante el uso indiscriminado de suplementos vitamínicos, muy en boga en la actualidad. Una dieta equilibrada y variada asegura el aporte diario suficiente de vitaminas para el mantenimiento de las funciones orgánicas, mientras que el uso de suplementos sólo se justifica en caso de enfermedades carenciales o como prevención en claro riesgo de una posible carencia y siempre bajo prescripción médica.

Clasificación y funciones

Las vitaminas se clasifican según su solubilidad (según en qué medio se pueden disolver).

De este hecho se deducen únicamente dos grupos: las vitaminas liposolubles y las hidrosolubles.

Vitaminas liposolubles

Dentro de las vitaminas liposolubles encontramos las vitaminas A, D, E y K. Éstas se disuelven en lípidos, grasa, con lo que para su asimilación necesitan la presencia de bilis en el aparato digestivo.

Si tenemos problemas a la hora de absorber las grasas también los tendremos con las vitaminas liposolubles. Debido a que no son solubles en agua, no se excretan por la orina sino que se acumulan en el hígado y tejido adiposo, de modo que en caso de un exceso de ingestión corremos el riesgo de padecer un efecto tóxico (hipervitaminosis). Esto puede suceder en caso de las vitaminas A y D, que tienen funciones vitales.

La vitamina A tiene un papel importante en el mantenimiento de una buena visión, protege nuestra piel de agresiones externas y desarrolla una función notable en el crecimiento de los tejidos.

La vitamina D es fundamental para el aporte de calcio y fósforo, lo cual nos permite mantener unos huesos sanos.

La vitamina E es un potente antioxidante que previene el deterioro y el envejecimiento celular.

La vitamina K es clave en la coagulación de la sangre.

Vitaminas hidrosolubles

Las vitaminas hidrosolubles, en cambio, se disuelven en agua y por lo tanto se pueden excretar por la orina sin acumularse en el organismo, excepto la B12. Son por lo tanto inocuas, sin efecto tóxico, pero por prevención no es recomendable su abuso.

Las desventajas son que al perderse por la orina, sus deficiencias se manifiestan rápidamente y además, al ser solubles en agua, se pueden perder por un exceso de cocción de los alimentos.

En este grupo tenemos las vitaminas del complejo B (B1, B2, Bs, B12, ácido fólico, ácido pantoténico, ácido nicotínico y biotina), y la vitamina C.

Todas estas vitaminas hidrosolubles tienen función de co-enzimas, siendo necesarias para la activación de reacciones del metabolismo energético, proteico- aminoacídico y de los ácidos nucleicos. También pueden ser componentes estructurales básicos de moléculas vitales en el mantenimiento de la estructura celular.

La vitamina C también cumple un papel importante como antioxidante.

Fuentes vitamínicas

Dentro de las vitaminas liposolubles encontramos a la vitamina A tanto en productos animales (hígado, paté, leche, mantequilla, queso, nata, huevo) como en vegetales (pimentón, zanahoria, perejil, espinacas, tomates, lechuga).

La vitamina D se encuentra en lácteos, como la leche o la mantequilla, en la yema de huevo y en el pescado graso (sardina, salmón).

La vitamina E está presente en aceites vegetales, frutos secos, cereales y huevo, y la K en nabos, col, lechuga y espinacas como alimentos vegetales y en hígado, leche o yema de huevo como animales, aunque nuestra flora intestinal sintetiza la mayoría de nuestras necesidades de esta vitamina.

En cuanto a las hidrosolubles, la vitamina C se encuentra en todas las frutas (especialmente cítricos y fresas) y plantas verdes, variando su contenido según el tipo de planta, el clima donde se cultiva, el suelo y la estación del año. En alimentos animales es más bien escasa.

Las vitaminas del grupo B se encuentran ampliamente diversificadas en vegetales y animales (cereales, legumbres, verduras, frutos secos, carne, pescado, hígado, huevos, levadura de cerveza), excepto la B12 que es exclusiva de fuentes animales.

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2 Comentarios

  1. Buenos posts acerca de la importancia de las vitaminas y los minerales. Y siguiendo una dieta equilibrada no sería necesario una “sobresuplementación”. No siempre más es mejor y de algunas vitaminas necesitamos solo ug.