Introducción al Ayuno

Introducción al ayuno

Los culturistas pueden limpiarse y rejuvenecer sus cuerpos con la abstinencia de alimentos o ayuno. Esto no es algo nuevo pero últimamente se está poniendo de moda la “dieta del ayuno intermitente” o la “Warrior diet”.

En este artículo veremos una primera aproximación al uso del ayuno. Es un tema delicado y controvertido; antes de realizar cualquier tipo de ayuno en primer lugar debemos estar completamente sanos… en segundo lugar lo recomendable sería consultarlo con nuestro médico. TAMPOCO HAY QUE USARLO COMO MÉTODO PARA PERDER PESO EN CASO DE OBESIDAD O EXCESO DE PESO.

Esto no es una guía sobre como realizar el ayuno, es un artículo sobre sus posibles beneficios, si quieres una guía puedes buscar en Internet o esperar a que publiquemos alguna dieta basada en el ayuno como la “dieta del ayuno intermitente”.

Si esto a quedado claro… vamos allá!

¿Os suenan los nombres de Larry Scott, Bill PearlAndreas Cahling? Todos han sido campeones del mundo culturista. Y Larry Scott (recientemente fallecido, aunque no por ayunar precisamente) fue el primer Mr. Olympia. lo creáis o no, los tres estaban convencidos de que el ayuno ha sido decisivo en su éxito.

Un ayuno breve, bien planificado y controlado puede ayudar enormemente a que el cuerpo asimile mejor y acelere el anabolismo muscular.

¿Que Es El Ayuno?

Es la restricción voluntaria de alimento y/o bebida. Puede durar horas, días o incluso semanas. Cuando ayunamos, solemos consumir únicamente fluidos y, a veces, vitaminas y minerales. Hay que tener en cuenta que la comida no es lo más esencial para el organismo, no podemos vivir sin aire más de unos pocos minutos y más de tres o cuatro días sin agua.

Sin embargo, hay casos de personas que han subsistido sin efectos secundarios duraderos durante muchos días sin comer.

Más que eliminación de toxinas

La función primordial del ayuno es permitir descansar a los órganos del cuerpo y facilitar un proceso de limpieza general y curación. El ayuno ayuda a eliminar sustancias venenosas orgánicas e inorgánicas como el iodo, arsénico, mercurio, etc., y ácidos, virus y demás. Estos agentes son difíciles de expulsar por el cuerpo en condiciones normales, y el ayuno facilita su posible eliminación.

Cuando ayunamos, el estómago y los intestinos pueden encogerse un poco. Disminuye la excreción de jugos digestivos, y los intestinos cambian de ser órganos de absorción a serlo de expulsión. La vesícula biliar puede contraerse durante un ayuno para expulsar mucosidades y posiblemente materia sólida (piedras).

Las células de las glándulas tiroides se encogen y disminuyen la producción tiroidea.

Las glándulas sexuales pierden actividad. La menstruación suele retrasarse y a veces desaparece durante un tiempo tras la conclusión del ayuno.

La actividad cardiaca también está sujeta a variación mientras ayunamos. La pulsación suele reducirse y, por lo tanto, hay posibilidades de mejorar la hipertensión.

Ayunando para conseguir tamaño muscular

El culturista serio puede sentirse aterrorizado ante la posibilidad de perder peso. Pero debe olvidarse de sus miedos porque los beneficios del ayuno son muy superiores a las posibles pérdidas temporales.

Cuando ayunamos solemos perder medio kilo diario. Las personas obesas algo más. Casi todo el peso perdido serán fluidos expulsados a través de la orina. Los fluidos consumidos lo son con la intención de limpiar el cuerpo de productos de desecho.

Entrenar mientras ayunamos estimula los caminos anabólicos y la síntesis proteica en las células musculares y previene la pérdida de masa muscular. Antes de entrenar debemos tomar jugos ricos en carbohidratos ya que proporcionarán a nuestros
músculos la energía que precisan, minimizando el catabolismo proteico.

Aquí no me refiero a entrenamientos superintensos. Se trata de usar pesos ligeros y repeticiones elevadas, sin llegar al fallo muscular en las series. Debéis vestiros con ropa cálida y manteneros así durante vuestras sesiones en el gimnasio para potenciar la sudoración, que abre los poros y ayuda a eliminar productos de desecho.

Combinad el entrenamiento de pesas con paseos o «jogging» ligero. Después de terminar con el ayuno podéis regresar gradualmente a vuestras rutinas e incrementar el peso. Descubriréis que la fuerza y el músculo aumentan más deprisa gracias a que los órganos funcionan con mayor eficiencia.

El ayuno no es para todos

Casi todos los individuos sanos pueden ayunar, pero antes de empezar deben consultar con su médico. Hay casos en que no es aconsejable el ayuno, como en los de las personas con problemas de hígado, riñón o vesícula, dependientes de la diabetes o con enfermedades cardiacas.

Tampoco se recomienda a las embarazadas o lactantes y, por supuesto, a los niños.

Efectos secundarios del ayuno

Pueden experimentarse como resultado de los cambios corporales. Podrían bajar la presión arterial  y el nivel de glucosa, variar
el metabolismo y aparecer toxinas en el torrente sanguíneo para ser expulsadas. Esos cambios pueden producir ciertos síntomas durante los primeros días de ayuno, como ansiedad, insomnio, sensación de frío, hambre, náusea, fatiga, nerviosismo, dolores de cabeza, estreñimiento y dolores musculares.

La experiencia indica que las personas que sufren más molestias son aquellas que más necesitan ayunar. El hambre suele desaparecer al segundo o tercer día del ayuno. La cura mejor para esos síntomas suele ser el aire fresco, ejercicio ligero diario y un entorno relajado, con baños calientes e infusiones. Los tés de hierbas, posiblemente con algo de miel, ayudan a superar la fatiga y el hambre, y la manzanilla permite dormir mejor.

La duración del ayuno

No hay que ser extremistas al respecto. Os sugiero que empecéis con un ayuno modificado, tomando agua, vegetales y jugos durante un día. Puede ayudaros a aliviar la sobrecarga de vuestros sistemas.

El Dr. Ballantine, una autoridad en medicina tradicional hindú, recomienda ayunar a diario durante unas 14 horas para rejuvenecer el sistema de forma regular. Por ejemplo, se puede cenar entre las seis y nueve de la tarde, y no volver a tomar nada hasta la mañana siguiente entre las ocho y las 11. Este tipo de ayuno resulta muy racional y puede ser un buen comienzo para empezar a reducir grasa corporal sin disminuir el consumo calórico.

¿Agua O Zumos?

Muchas autoridades del campo de la nutrición están de acuerdo en que el ayuno con frutas frescas y jugos vegetales, unidos a caldos vegetales e infusiones produce una recuperación corporal más rápida y una limpieza de toxinas más efectiva.

Los jugos de fruta son ricos en vitaminas, minerales, encimas y azúcares. Esos nutrientes vitales se asimilan con facilidad, ayudando a regenerar las células y a rejuvenecer el cuerpo.

El Dr. Ragnar Berg, autoridad en nutrición y bioquímica, afirma:

«durante el ayuno, el cuerpo quema y expulsa grandes cantidades de toxinas. Podemos ayudar a este proceso bebiendo jugos alcalinos en vez de agua cuando nos ponemos a ayunar. Estoy convencido de que beber jugos vegetales y de fruta es muy superior a sólo agua durante el ayuno. Se acelera así la eliminación de ácido úrico y otros ácidos inorgánicos. Y los azúcares de los jugos fortalecen el corazón».

Cuando sintáis sed, bebed agua mineral. La ingestión total de jugos y caldos debe ser de, aproximadamente, un litro diario. El agua debe suponer otro litro.

Inmediatamente después del ayuno

Después del ayuno, hay grandes demandas de proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales, lo que se traduce en un incremento significativo de la capacidad del cuerpo para absorber y asimilar esos nutrientes. Uno de sus beneficios será el aumento de la respuesta corporal al entrenamiento y la dieta.

La selección de alimentos debe ser vegetariana, consistiendo fundamentalmente de frutas y vegetales y quizás cereales integrales. A los dos o tres días, podremos ir introduciendo gradualmente alimentos que teníamos costumbre de comer.

Durante ese periodo de transición tenemos que continuar tomando jugos de fruta y vegetales. Muchas personas experimentan un descenso en sus apetencias por dulces y «comidas basura», y eso puede facilitarles una excelente oportunidad para terminar con esos malos hábitos.

Ayunar o no ayunar es una decisión extrictamente personal. Pero si creéis que vuestro cuerpo merece tanta consideración como un vehículo al que se lleva a cambiar el aceite, podéis empezar con una prueba. Muy posiblemente se traduzca en una mejora general de vuestra salud y vuestros resultados de entrenamiento.

Ejemplo de menú para los días de ayuno

Desayuno:

Un vaso grande de jugo de naranja o uva, o medio limón exprimido en un vaso de agua mineral.

Media mañana:

Una taza de té con un poco de miel, si se desea endulzarla.

Comida:

Un vaso grande de zumo vegetal fresco.

Media tarde:

Una taza de caldo vegetal templado o un vaso de jugo vegetal.

Cena:

Una taza grande de jugo vegetal.

Antes de acostarse:

Una taza de té de hierbas con una pequeña cantidad de miel, si se desea.

Sugerencias: Probad este programa en casa durante un fin de semana cuando os sintáis relajados y confortables. Aparte de lo recomendado arriba, bebed un litro de agua. Consultad a un médico antes de empezar.

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