Se llama ejercicio aeróbico a aquel para cuya realización se exige una demanda de oxígeno continua al cuerpo, de modo que el músculo utiliza como combustible principalmente nuestras reservas de grasa.

Si la actividad física es muy intensa el organismo no requiere de oxigeno para su realización y a ese tipo de ejercicio se le llama anaeróbico. El ejercicio anaeróbico es de muy baja duración por ese mismo motivo. En cambio el ejercicio aeróbico es de una duración mucho mayor.

Los ejercicios aeróbicos son aquellos en los que participan grandes masas musculares (piernas, glúteos, parte baja de la espalda), con un largo período de trabajo y a una intensidad moderada.

Algunos ejemplos son el aerobic, andar a paso ligero, trotar, el esquí de fondo, nadar, el ciclismo de fondo, bailar y el entrenamiento con pesas monitorizado.

La realización periódica y constante de ejercicio aeróbico tiene efectos positivos sobre nuestro sistema cardiovascular y contribuye a reducir la grasa corporal, siempre y cuando se siga al mismo tiempo una dieta adecuada para perder peso.

También está demostrado que, tras el ejercicio aeróbico, el metabolismo de las grasas queda aumentado, de modo que una vez finalizada la sesión, el cuerpo tiende a quemar más calorías, preferentemente a partir de la grasa corporal, aun en reposo.

Si nuestro objetivo es mantener la salud y mejorar el metabolismo de las grasas, conviene hacer un trabajo aeróbico de intensidad moderada, durante unos 30-40 minutos y de 3 a 5 veces por semana.

Rutinas de ejercicio aeróbico

La rutinas de entrenamiento cardiovascular o ejercicio aeróbico tienen como objetivo adaptarse a nuestras rutinas de musculación para poder alcanzar nuestros objetivos  en el gimnasio.

El entrenamiento del sistema cardiorrespiratorio y de la resistencia aeróbica es fundamental para nuestro entrenamiento, tanto si tenemos en cuenta el rendimiento, como nuestra salud.

¿Se pierde masa muscular?

En los gimnasios es muy común el debate de la búsqueda del equilibrio entre desarrollo muscular y el desarrollo cardiovascular.

Utilizado de forma inteligente, el ejercicio cardiovascular no solo no nos hará perder músculo, sino que será beneficioso para nuestros objetivos de ganancia de músculo libre de grasa.

Los que hacen dieta y se exceden con la actividad aeróbica no se dan cuenta de que una buena parte de su reducción de peso puede deberse a pérdidas musculares. La proteína muscular se convierte en una fuente primordial de combustible cuando hay una ingestión calórica inadecuada. Cuando el cuerpo no consigue la energía suficiente, debe sacarla de las reservas acumuladas, sobre todo en forma de grasa, pero también de proteína, gran parte de la cual se encuentra en el músculo.

El único momento de preocupación es antes de las competiciones, cuando se restringe la ingestión calórica y se incrementa la actividad aeróbica. El entrenamiento cardiovascular durante este período ayudará en la síntesis de la proteína muscular, y las pérdidas pueden llegar a compensarse con una consumo proteico mayor.

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