Nunca hemos hablado en cambiatufisico del tema de los esteroides, ciertamente suele crear un debate estúpido y sin sentido.

Personalmente hace tiempo que elegí seguir el camino del culturismo natural, después de todo no vivo de mi cuerpo y los resultados que se pueden conseguir de forma natural son suficientes para mi y para mi estilo de vida que es mayormente sentirme saludable y en forma. Por eso no hablo de esteroides en cambiatufisico, porque ni los uso ni tengo el conocimiento sobre el tema necesario para hablar de ellos sin meter la pata.

Desde luego es un tema del que es importante conocer y tener información viable. Veremos en este artículo una visión global de los esteroides y su uso, sin entrar en debates estúpidos. Este texto está basado en un escrito de un Doctor en Medicina experto en el tema, yo me tomaría en serio lo que tiene que decir al respecto.

El uso de esteroides

Se estima que una de cada tres personas que acuden a un gimnasio (estadísticas de Estados Unidos) intenta mejorar químicamente su físico con esteroides anabolizantes, drogas sintéticas derivadas de la testosterona. ¿Te ha sorprendido? Pues así es.

En un principio, muchos creyeron que el uso de esteroides se limitaba a unos pocos deportistas de competición y culturistas que ponían en riesgo su salud para alcanzar la cima de su deporte con el fin de conseguir títulos, recompensas económicas y fama. Esto no es así. Dos de cada tres usuarios de esteroides son deportistas de ocio sin intenciones de competir.

La mayoría de ellos consumen estas drogas por razones personales, persiguiendo una mejora estética en su físico. Tan sólo desean tener un buen aspecto en el gimnasio o lucirse en la playa.

La mayoría de los usuarios de esteroides tienen entre 20 y 40 años de edad, pero un 10 por ciento son adolescentes. Las revisiones indican que del 2 al 5 por ciento de los estudiantes de bachiller utilizan estas drogas. El hábito de consumo de esteroides puede comenzar en la edad juvenil y continuar durante diez años o más.

Acción de los esteroides

La testosterona, que es el ingrediente activo de los esteroides anabolizantes, tiene dos efectos en el organismo: anabólico y androgénico.

La acción anabólica construye tejido corporal, incrementando la masa muscular magra y la densidad ósea, reduciendo la grasa corporal. Esto asegura un balance nitrogenado positivo, estimulando la síntesis proteica y mejorando la utilización de las proteínas. Las acciones androgénicas son las responsables de los denominados caracteres sexuales secundarios, que convierten a los niños en hombres.

Todos los cambios que ocurren en ellos durante la pubertad -voz grave, piel grasa, crecimiento del vello corporal y facial, desarrollo de los órganos sexuales masculinos, y el incremento del deseo sexual- se deben a la aparición de la testosterona en esta época de la vida. Un varón adulto joven produce aproximadamente unos 10 miligramos de testosterona cada día.

La concentración de testosterona circulante en la sangre es, normalmente, de 300 a 1.000 nanogramos por decilitro (ng/dl). El nivel medio en un hombre adulto es de unos 500 ng/dl.

Cuando se discute sobre las dosis de esteroides, hay que distinguir entre las terapéuticas, dirigidas a restablecer los niveles normales de testosterona, y las denominadas suprafisiológicas, no utilizadas desde un punto de vista médico y empleadas para la hipertrofia muscular.

La dosis semanal de reemplazamiento de testosterona es de unos 100 miligramos. De acuerdo con los datos científicos, se requiere una dosis semanal de, al menos, 300 miligramos de testosterona para desarrollar musculatura. Esta dosis es la equivalente a los niveles de testosterona de varios hombres. De aquí el término suprafisiológico: más de la cantidad normal.

Estudios sobre la testosterona

Los resultados de estudios científicos recientes sobre testosterona son interesantes.

Primero, una dosis de 600 miligramos semanales de enantato de testosterona, administrada durante un periodo de 10 semanas, produce una ganancia de unos 5,5 kilos de masa muscular libre de grasa y un 40 por ciento de incremento de la fuerza.

Segundo, el incremento del volumen muscular inducido por la testosterona es resultado de la hipertrofia de la fibra muscular, con un aumento de su área de sección.

Tercero, estos efectos anabólicos son dosis/dependientes. Dosis más pequeñas de testosterona -125 miligramos por semana o menos- no elevan la testosterona orgánica por encima de los niveles normales.

Solamente cuando las dosis semanales de esteroides superan los 300 miligramos, el nivel de testosterona se eleva por encima del rango normal. Una dosis de 300 miligramos a la semana triplica el nivel normal de testosterona, y la de 600 miligramos/semana lo eleva más de seis veces. Como resultado, la dosis de 600 miligramos casi duplica el área de sección de la fibra muscular; incrementando, por tanto, el volumen del músculo.

La testosterona ejerce este efecto anabolizante actuando directamente sobre el propio músculo. La hormona se une a los receptores androgénicos de la célula muscular, estimulando la síntesis proteica e induciendo el crecimiento del músculo. Esta hormona también tiene otras acciones anabólicas complementarias en diferentes partes del organismo. Estimula la liberación de la hormona del crecimiento y ejerce un efecto anticatabólico que ralentiza la degradación de las proteínas. También tiene un efecto en el comportamiento cerebral, que podría influir positivamente en el afrontamiento de la intensidad del entrenamiento, incrementando así la fuerza muscular.

Como resultado de recientes investigaciones, la testosterona se está prescribiendo actualmente como tratamiento médico para los trastornos de la nutrición relacionados con el sida y como terapia de reemplazamiento hormonal en los hombres mayores con la testosterona baja (la denominada andropausia). También se ha encontrado que acelera la curación de algunas lesiones musculares y alivia los síntomas de la depresión en los hombres.

Dosis y regímenes de esteroides

Cuando se tiene que discutir sobre regímenes de esteroides para desarrollar músculo, se presenta un gran problema: la información no está basada en investigaciones clínicas científicas.

Los regímenes de dosis de esteroides son anecdóticos, basados en testimonios boca a boca. En ausencia de orientación médica, los usuarios de esteroides se dejan llevar por sus propios criterios. Los regímenes y dosis de drogas se han desarrollado mediante el sistema de prueba y error, transmitidos por los usuarios veteranos o a través de manuales sobre esteroides, escritos bajo cuerda por autoproclamados gurús de los anabolizantes.

Entonces, ¿qué es lo que pasa tras las puertas cerradas de los vestuarios?

Hace pocos años hice una revisión de los regímenes de esteroides anabolizantes de 100 usuarios masculinos. Los resultados revelaron que las dosis que utilizaban oscilaban entre los 250 y los 3.200 miligramos por semana. La mayoría de ellos (88 por ciento) consumía menos de 1.000 miligramos por semana. Algunos culturistas, que querían ser precisos con sus dosis, las calcularon utilizando la siguiente fórmula: un miligramo de esteroides por kilo de peso corporal y día. Para alcanzar estas megadosis, la mayoría combinaba dos o más clases de esteroides; un proceso conocido como «de acumulación».

Los anabolizantes tienden a usarse en ciclos de 4 a 12 semanas de duración. Los usuarios habituales se toman de 4 a 6 semanas de descanso entre ciclos para «limpiar» el organismo. Aproximadamente la mitad del grupo estudiado manifestó que su uso anual total era de más de seis meses cada año. Un grupo de culturistas admitió utilizar esteroides de manera continuada durante las 52 semanas del año.

El uso de drogas no se limita a los esteroides anabolizantes. Aparentemente, nueve de cada diez de estos usuarios siguen un régimen multifarmacológico, consumiendo una mezcla de medicamentos para moldear los músculos, además de un montón de diferentes clases de esteroides.

Estos fármacos accesorios se consumen por variadas razones, pudiendo agruparse de acuerdo a sus efectos deseados.

– Drogas termogénicas para quemar grasa, tales como el clembuterol, la efedrina y las hormonas tiroideas son comunes entre los usuarios de esteroides.

– Agentes anabolizantes no esteroideos, como la hormona del crecimiento y la insulina, están ganando popularidad, especialmente entre los culturistas de competición.

– Los diuréticos se vienen utilizando en un intento de hacer desaparecer el agua subcutánea antes de la competición, y otros productos específicos se inyectan en algunas partes del cuerpo para mejorar la simetría y las proporciones musculares.

También se consumen otros medicamentos para reducir los efectos colaterales asociados con el uso de esteroides. Por ejemplo, el tamoxifeno, medicamento antiestrogénico, se emplea para prevenir o tratar la ginecomastia inducida por los esteroides. La gonadotropina coriónica humana (GCH) se usa algunas veces para reiniciar la secreción de testosterona endógena al final de un ciclo de esteroides para minimizar la pérdida muscular y los síntomas de abstinencia fuera del ciclo.

Muchas de estas drogas accesorias son potencialmente más peligrosas que los propios esteroides. El uso sin supervisión de insulina, diuréticos y tiroxina puede hacer aumentar el número de urgencias médicas.

Efectos secundarios de los esteroides y riesgos

Debido a sus potenciales riesgos para la salud, los esteroides anabolizantes están clasificados como sustancias ilegales y prohibidas por muchas organizaciones deportivas. El hecho es que la testosterona, que es el ingrediente activo de los esteroides anabolizantes, funciona.

Desarrolla la masa muscular y aumenta el impulso sexual. El problema es que esta hormona, igual que otras muchas drogas, tiene efectos potencialmente dañinos.

¿Qué peligros encierran estas drogas? ¿Debemos creer las noticias aterradoras que aparecen en los medios de comunicación sobre muertes relacionadas con los esteroides y las tácticas de miedo empleadas por los profesionales de la salud? Si son tan peligrosos, ¿cómo es que miles de culturistas los consumen?

Existen muchos potenciales efectos colaterales asociados a los esteroides anabolizantes y androgénicos.

La acción anabolizante de la testosterona desarrolla musculatura, pero sus propiedades androgénicas pueden afectar adversamente a muchos sistemas orgánicos, incluyendo el cardiovascular, hormonal, reproductor, digestivo y nervioso, además de la piel. He revisado la literatura médica y recopilado una lista de todas las posibles complicaciones de estos fármacos. Echa un vistazo a la tabla de abajo en la que se resumen los posibles perjuicios.

Entonces, si tomas esteroides anabolizantes, ¿cuáles son las probabilidades de tener complicaciones?

La respuesta no es sencilla debido a que son muchos los factores que determinan la frecuencia y severidad de los efectos adversos. En muchos estudios médicos a corto plazo, una dosis de 600 miligramos de testasterona a la semana no causó efectos secundarios serios en la salud de varones adultos.

Aunque esto es una revelación en términos de seguridad de los esteroides, debemos interpretar el dato con precaución. En primer lugar, los estudios duraron menos de tres meses. En segundo lugar, una dosis de 600 miligramos es moderada en comparación con la que utilizan muchos culturistas, a menudo durante largos periodos. Una cosa que debemos saber es que cuanto mayor sea la dosis y la duración del consumo de esteroides, mayores son los riesgos para la salud.

Entre los 100 usuarios de esteroides de mi estudio, sólo 12 estuvieron libres de efectos secundarios. Esto significa que el 88 por ciento de ellos experimentó algún tipo de complicación relacionada con los esteroides. En otras palabras, al menos cuatro de cada cinco usuarios de estas sustancias presentó síntomas indeseados. Este dato implica que si tomas grandes dosis de estos fármacos y de forma regular, sus posibilidades de experimentar efectos colaterales es de un 80 por ciento o más.

En líneas generales, los usuarios de esteroides anabolizantes tienen un 80 por ciento de probabilidad de sufrir al menos una de estas complicaciones comunes: acné, ginecomastia, atrofia testicular, estrías en la piel, fluctuaciones del impulso sexual, síntomas de abstinencia o dependencia a la droga.

Puedes estar pensando que estas complicaciones comunes inducidas por los esteroides no son efectos secundarios reales; tan sólo pequeños inconvenientes. De hecho, la mayoría de los usuarios de estas sustancias acepta estos problemas como un mal necesario en su búsqueda del volumen; y, en lugar de cesar en su utilización, emplean otras drogas para combatir los síntomas indeseados.

Algunos de estos problemas son reversibles y desaparecen cuando se abandona el consumo de esteroides. Otros efectos, como la pérdida de pelo, las estrías en la piel, y las cicatrices del acné, pueden ser permanentes.

Atrofia testicular

Cuando se utilizan esteroides anabolizantes, el organismo detecta una sobrecarga de testosterona y los testículos dejan de sintetizarla. Como muchos otros tejidos orgánicos, los testículos funcionan sobre la base de «si no se usa se atrofia». Cuando no trabajan, disminuyen en volumen (atrofia). Por eso, mientras usted está recorriendo las tiendas buscando calzoncillos de una talla más grande o unos pantys más anchos, también debería buscar una remesa de calzoncillos extra pequeños. El único modo de evitar este periodo de inutilización testicular auto inducida es dejar de utilizar esteroides. Eventualmente, sus testículos recuperarán su tamaño original, pero esto requerirá mantenerse libre de esteroides durante seis meses o más. Algunos consumidores intentan acelerar este proceso utilizando fármacos tales como la gonadotropina coriónica humana o el citrato de clomifeno.

Estas sustancias, indicadas para la infertilidad, pueden hacer funcionar de nuevo a los testículos dormidos y ponerlos en acción, pero el efecto es sólo temporal. En líneas generales, si usted juega con la testosterona, sus testículos se volverán atróficos.

Ginecomastia

ginecomastiaEl desarrollo de tejido mamario excesivo afecta a uno de cada tres varones usuarios de esteroides. Lo que ocurre es que una parte de esa testosterona extra circulante por el organismo va a convertirse en hormona estrogénica, lo cual conduce al desarrollo de un par de apéndices femeninos. Para muchos usuarios, este efecto secundario es reversible -cuando dejan de utilizar las drogas, la ginecomastia desaparece- pero no siempre es así.

El tratamiento de esta entidad clínica es un medicamento antiestrogénico denominado tamoxifeno, en dosis de 20 miligramos diarios. Esta prescripción como medicamento puede usarse para tratarla o prevenirla antes de que aparezca. Hay casos persistentes de ginecomastia que no responden al tratamiento y requieren una solución quirúrgica.

Cambios en la piel

acneLa testosterona se convierte en dehidrotestosterona (DHT), un subproducto que vuelve a la piel más grasa, causando acné. La DHT también puede acelerar la alopecia androgénica.

La prescripción de finasteride puede ayudar a bloquear la conversión de testosterona en DHT. Los esteroides también pueden afectar a la elasticidad de la piel, dando lugar a lesiones en forma de estrías dérmicas.

Abstinencia

Los problemas inducidos por los esteroides no acaban cuando se termina un ciclo. Al menos un 70 por ciento de los usuarios de estas drogas refieren síntomas de abstinencia después de abandonarlas. Estos síntomas incluyen pérdida de volumen muscular y de fuerza, fatiga, disminución de la libido y depresión.

Debido a que éstos suprimen la producción hormonal propia, cuando se deja de administrar la droga caen los niveles de testosterona. Esto es, cuando se va la «gasolina», usted se queda con unos niveles de testosterona como los de un niño que empieza a andar; así que no se sorprenda si, cuando deja de tomarlos, se siente tan extremadamente débil. Los músculos encogen, la fuerza se hunde y el interés por el sexo se pierde.

Adicción

La reacción automática a la abstinencia es la de conseguir algo más de esteroides lo antes posible. Sientes la necesidad de toda esa testosterona que se bombea a través de las venas; y esto representa una forma de dependencia psicológica (y física). Es como ir en bicicleta al gimnasio cuando está acostumbrado a conducir un deportivo, pero ya has bajado un escalón, cada vez más bajo, con consecuencias de un riesgo devastador.

Debilitamiento de los tendones

La gente pensaba que los esteroides anabolizantes dañaban los tendones. Evidencias científicas recientes han mostrado que esto no es verdad. Estas sustancias no dañan ni debilitan los tendones. Pueden volverse mecánicamente más rígidos y menos elásticos; pero el ejercicio regular induce cambios similares.

Los esteroides anabolizantes no reducen la fuerza de los tendones ni inflingen alteraciones bioquímicas o anatómicas significativas en el tejido tendinoso. Sin embargo, una llamada de atención: estas drogas pueden incrementar drásticamente la fuerza muscular en unas pocas semanas, mientras que los tendones requieren un mayor tiempo para adaptarse (debido a que tienen un aporte sanguíneo mucho más pobre). Por ello, para evitar lesiones tendinosas, incrementa gradualmente el peso para permitir que los tendones tengan tiempo de fortalecerse.

Resumen de posibles efectos secundarios

  • Generales
  • Acné
  • Ginecomastia
  • Estrías en la piel
  • Retención de líquido (edema)
  • Alopecia androgénica
  • Aumento del vello facial y corporal
  • Atrofia testicular
  • Disminución del volumen de esperma
  • Fluctuaciones del impulso sexual
  • Incremento de la presión arterial
  • Elevación del colesterol
  • Toxicidad hepática
  • Hipertrofia de la próstata
  • Supresión hormonal
  • Cambios de humor (<<episodios de irritabilidad«)
  • Adicción o dependencia
  • Síndrome de abstinencia
  • Relacionados con la inyección
  • Dolor
  • Hematomas
  • Tejido cicatricial
  • Infecciones o abscesos
  • Lesiones del nervio
  • HIVo hepatitis (contagio por agujas)
  • Legislación COI
  • Sustancia prohibida (dopante)

Razones para NO tomar esteroides

Los fármacos son maravillosos. Construyen el doble de músculo que los métodos naturales y en la mitad de tiempo. El problema es que también cansan el doble los órganos vitales y, en algunos casos acortan la vida a la mitad.

No se ofrecen valoraciones morales ni éticas, ni se cuentan historias sobre vidas arruinadas por los esteroides. No os voy a pedir que toméis estas sustancias, ni que dejéis de consumirlas de inmediato.

No obstante, he analizado esta cuestión desde todos los ángulos y he llegado a la conclusión de que los esteroides, a menos que seáis unos culturistas competitivos, no tienen  mucho sentido.

Mi pretensión es informaros de ciertos factores que se desconocen fuera de los círculos culturistas de élite y de esta industria, y que podrían influir en vuestra decisión sobre este tema.

Son ilegales

Los esteroides son sustancias controladas desde 1990 (pondremos como país de referencia a USA), pero de unos años hasta ahora se han tomado medidas nunca vistas contra la importación, la distribución y la posesión de estas sustancias.

Estas medidas vienen dadas por motivos de política empresarial, que es muy poderosa.

Ulises Jn.
Ulíses Junior admitió ser consumidor de esteroides.

El escándalo de los laboratorios BALCO fue la mecha que prendió el fuego, y no se ha apagado desde 2004. Cuando se supo que BALCO había suministrado un esteroide indetectable llamado THG (Tetrahidrogestrinona) a los atletas olímpicos y profesionales, la tierra tembló.

Los políticos vieron en esta situación una oportunidad para mostrar lo preocupados que estaban por la juventud americana, que tenía como referentes a héroes falsos y podían tomar fármacos de mejora del rendimiento ilegales.

En unos pocos meses se aprobó una ley que prohibía las prohormonas y que las clasificaba en el mismo grupo que los esteroides. Se habló mucho sobre limpiar el deporte profesional de esteroides y demás.

Si creéis que este revuelo sobre los esteroides no está influyendo en el culturismo, pensadlo bien. Varios agentes del FBI y de la DEA (autoridades sanitarias de Estados Unidos) revisan las revistas y las páginas web de culturismo en busca de posibles poseedores de esteroides, ya sean los distribuidores importantes o el que compra para consumo propio y para algún amigo.

Además, varias estrellas culturistas han ido a la cárcel por vender estos productos, y muchos otros están siendo procesados. Está claro que las autoridades ya no hacen la vista gorda a los culturistas.

También debemos tener en cuenta que las cosas cambiaron después del 11 de septiembre de 2001 en cuestión de entrada de productos extranjeros en Estados Unidos.

Antes, muchos usuarios de esteroides compraban el producto fuera de América. Este era un sistema bastante seguro y sencillo porque el porcentaje de paquetes inspeccionados en la aduana era muy pequeño. En cambio, ahora se da por hecho que cualquier paquete puede
contener ántrax, explosivos o algún tipo de amenaza terrorista y por ello se controlan mucho más.

Se han interceptado paquetes de varios usuarios y les han comunicado que su producto ha sido incautado y que pueden ir a reclamarlos.

Nadie va, porque si vas, te arrestan, y muchos compradores se han quedado sin dinero y sin producto.

Y fueron los afortunados, porque otros recibieron la visita de agentes de la DEA disfrazados de trabajadores de empresas de transporte para que firmaran la recepción y entonces les arrestaban.

Hoy las autoridades disponen de la tecnología que les permite introducir un sensor en la
mercancía y cuando la abres en tu casa, ellos lo saben.

El libro Legal muscle, del fiscal Rick Collins, trata en profundidad los métodos para detener a los distribuidores y consumidores de esteroides. El hecho es que nunca ha sido tan peligroso como ahora comprar y usar esteroides. Si sois personas con mucho que perder, como una familia, una casa o un buen trabajo, tomar esteroides sin receta médica es arriesgarlo todo.

Además, podéis perder algo tan valioso como la libertad sólo por estar más grandes y fuertes.

Se desconocen los peligros para la salud a largo plazo

Empezaré diciendo que los medios de comunicación han exagerado el riesgo de tomar esteroides. A pesar de la falta de evidencias, los medios de comunicación se apuntaron al carro de la desinformación. El periodismo parcial ha difundido que los esteroides causan cáncer, impotencia, incitan al suicidio y provocan altercados en Oriente Próximo.

Cuando la estrella del béisbol Ken Caminetti murió, enseguida todo el mundo se fijó en los esteroides porque él había admitido que los había tomado. Y su historia salió en un reportaje de la revista Sports illustrated sobre los fármacos en los deportes.

Poco después supimos que la droga de Ken no eran los esteroides, sino la cocaína.

esteroides
Este nivel es inalcanzable sin química. Pensé que debías saberlo.

Es cierto que la cantidad de culturistas que fallecen y tienen graves problemas de salud a una edad temprana no deja de aumentar, pero no creo que unos ciclos de esteroides con dosis moderadas puedan acarrear tales consecuencias.

No obstante, sospecho que la forma en la que usan la mayoría de los culturistas los esteroides, en grandes cantidades y con poco tiempo de descanso durante años, es más peligroso de lo que queremos admitir.

Tanto los esteroides inyectables como los orales pueden dañar varios órganos internos, como el corazón y el hígado, pero no se notará el mal causado hasta que sea grave. Lo que no podemos negar es que no existen estudios a largo plazo con usuarios de esteroides que hayan tomado grandes cantidades durante varios años.

Si tomáis fármacos de este modo masivo quizá estéis bien, pero puede que no. Lo único que sé es que si tenéis personas queridas, como padres, esposa o hijos, seguro que queréis estar con ellos mucho tiempo.

No querréis que vuestro hijo o hija muestre una fotografía de vosotros y diga: «Mi padre murió cuando yo tenía 12 años. Él sólo tenía 42, pero lucía unos brazos de 50 centímetros y hacía un press de banca de 200 kilos».

Cuanto más pasan los años, más evidente se muestra la mortalidad y si tienes una familia, deseas estar vivo y sano para cumplir con tus responsabilidades. Esas personas te quieren y dependen de ti y no lo puedes olvidar.

El músculo natural es permanente

Una mentira sobre los esteroides que está muy extendida es que cuando dejas de usarlos pierdes todo lo que ganaste. Eso no es cierto. No obstante, sí se pierde parte del progreso.

Problemas de corazón más uso irresponsable de esteroides... Muerte.
Problemas de corazón más uso irresponsable de esteroides = Muerte.

El retroceso no es igual en todos, pues depende de la habilidad de cada uno para mantener el entrenamiento y la alimentación entre ciclos.

Eso sí, todavía no he conocido a nadie que estuviera tan lleno y grande con esteroides como sin ellos. Al fin y al cabo, sirven para eso, ¿no?

Para la mayoría, los ciclos de esteroides representan dos pasos adelante y uno atrás. Podéis pasar de 80 kilos a 90 y luego bajar a 84 kilos. Y después ir de esos 84 a 94 y así sucesivamente. Se gana algo de músculo permanente, pero es un proceso lento e inestable que frustra a muchos usuarios.

Es un hecho que cuando no tomas esteroides ganas músculo a un ritmo mucho menor. Las ganancias instantáneas que proporcionan los fármacos atrapan a muchos atletas. Cuando sigues un ciclo te dicen: «¡Te estás poniendo enorme!»

En cambio, cuando no usas fármacos no obtienes ganancias tan claras y rápidas, pero lo que consigues es mucho más fácil de conservar. No tendréis que temer el día en que se acabe el ciclo y empecéis a desinflaros.

No hace falta pesarte para saber que pierdes peso y esperas con impaciencia a que empiece el siguiente ciclo. Para los culturistas, que celebran cada centímetro y cada kilo conseguidos, pocas cosas son peores que ver que pierden masa.

Evitad el decaimiento tras el ciclo

Junto a la falta de ganancias cuando no sigues un ciclo, aparece el decaimiento anímico (bajón en el estado de ánimo), que es una consecuencia inevitable del fin de un ciclo farmacológico.

Los culturistas prueban de todo para evitar este efecto y usan fármacos que estimulan la testosterona, como el clomifeno y la hormona gonadotropina coriónica humana.

Se supone que estas sustancias activan la producción hormonal endógena (la propia de nuestro cuerpo), que había descendido durante el ciclo con hormonas artificiales. Éstas aumentan el nivel a cotas imposibles de alcanzar de forma natural y anulan la producción propia porque no es necesaria. Y aunque dichos productos ayudan a paliar el decaimiento tras el ciclo, no lo eliminan.

Además de la pérdida de tamaño muscular, fuerza y peso, se puede llegar a padecer una depresión, sentir cansancio, falta de deseo sexual y disfunción eréctil. A menudo, el consumidor se siente tan mal y es tan consciente de su condición humana que puede abandonar el entrenamiento por vergüenza.

Si no tomáis esteroides nunca tendréis que sufrir esos altibajos. Vuestra vida será más apacible para vosotros y para los que os rodean.

Los fármacos en las competiciones están fuera de control

En los días dorados de los años sesenta y setenta los culturistas usaban pocos fármacos.

Sólo podían elegir entre algunos productos y casi todos eran esteroides básicos. Pero las cosas han cambiado mucho. Si vemos la lista de fármacos de un culturista de competición nos parecerá que estamos leyendo el catálogo de una empresa farmacéutica.

Incluso a nivel regional hay hombres, y algunas mujeres, que toman seis esteroides, hormona del crecimiento, insulina, IGFl , medicinas para las tiroides, el asma, estimulantes y, para una competición, diuréticos muy agresivos.

También muchos amateurs usan el mismo tipo y cantidades de fármacos que los profesionales, y hasta más. Antes, la cantidad total semanal era de unos 500 miligramos de testosterona con 500 miligramos de decaonato de nandrolona, pero los musculitos de hoy llegan a cuatro, cinco o más gramos.

De hecho, incluso en concursos locales, los atletas piensan que están en desventaja si no toman todos los fármacos que les caen en las manos.

Otro aspecto que ha cambiado es que hasta mediados de los años ochenta, muchos culturistas sólo tomaban fármacos en la época de precompetición para mantener la masa durante la dieta y quizá progresar un poco.

En cambio, hoy se completan un par de ciclos fuera de temporada para ganar tamaño y otro de definición para estar listo el día de la competición o para prepararse para ir a la playa y a los locales nocturnos.

La locura es tal que se te considera casi natural si no tomas todo lo que consumen otros ni estás en un ciclo durante dos tercios del año.

Si no os interesa esta dinámica, no tiene sentido tomar esteroides.

Mejor para las articulaciones

Los esteroides te permiten ganar músculo a un ritmo mayor, pero ¿es esto siempre bueno? Si tenemos en cuenta que los tejidos conectivos no son capaces de crecer a la misma velocidad, está claro que los esteroides favorecen las lesiones.

El pecho que mueve 225 kilos en el press de banca tiene más masa que cuando sólo movía 150, pero los tendones que unen esos músculos al húmero no son mucho mayores. Pensad que los tendones son el eslabón débil de la cadena cuando se toman esteroides.

Los culturistas naturales no se lesionan a menudo y se debe a que ganan tamaño y fuerza de manera gradual y el tejido conectivo tiene tiempo de equipararse.

Los que toman tralla pueden sufrir dolor articular crónico e inflamación de los tendones. El problema es que los músculos pueden mover más peso que las articulaciones y el tejido intermedio no lo soporta.

También influyen el aumento de la frecuencia y el volumen de trabajo. Los esteroides ayudan a recuperarse más rápido y se puede ir al gimnasio más veces a la semana, pero podéis fácilmente sufrir un desgarro.

Los fármacos no son baratos ni fiables

Hubo una época en la que los esteroides eran auténticos y tenían un precio razonable. En los setenta y los ochenta muchos médicos recetaban esteroides de casas farmacéuticas a sus pacientes atletas.

Cuando estas sustancias pasaron a ser ilegales, todo cambió. Ahora existen muchos productos falsos, o de dudosa calidad y esterilización porque el mercado es de contrabando.

Muchos productos son fabricados en laboratorios de garaje y por eso la calidad es tan variada. Puede ir del nivel farmacéutico al que no querríais meteros en el cuerpo por nada del mundo.

Algunos fármacos cumplen lo que dicen, pero otros contienen 120 miligramos en vez de los 250 miligramos indicados, o simplemente son aceite de sésamo. También se dan casos de que se pague un fármaco de cierta calidad y se obtenga uno inferior.

Esto es malo para los hombres, pero si una mujer toma un fármaco que es relativamente seguro para los hombres, como el Primobolan, y que consiste en testosterona, la pobre acabará con una voz profunda y bigotes.

Por otro lado, el precio de los esteroides ha aumentado de forma escandalosa. Por ejemplo, en los ochenta podías obtener una ampolla de Sustanon 250 por dos o tres dólares (unos dos euros). Hoy, se llegan a pagar hasta 30 dólares. Además, hay estafadores que recogen tu pedido por Internet y te hacen enviar dinero en metálico a algún apartado de correos para luego no recibir nada.

Y claro, no puedes acudir a la cámara de comercio para denunciarles porque cambian de nombre y de correo electrónico continuamente.

Por último, debo mencionar el tema de la esterilidad en algunos productos de laboratorios ilegales en México. Las sustancias de esta proveniencia suelen tener bacterias porque no se fabrican en un medio esterilizado, así que se pueden contraer infecciones en el lugar de punción. Algunos productos sí están esterilizados, pero contienen tanto alcohol bencílico para disolver el esteroide en el aceite, que el lugar de la inyección se inflama y duele, y el usuario puede notar síntomas como los de un resfriado.

Demasiado tamaño no es sano, aunque sea músculo

Una cuestión que pocas veces se comenta es que estar enorme no es sano.

Nuestros cuerpos fueron diseñados para soportar cierto tamaño, nuestro corazón está pensado para bombear cierta cantidad de sangre y el resto de los órganos sólo admiten una cantidad concreta de trabajo.

El corazón de muchos culturistas de 135 kilos se puede comparar con el motor de un SEAT 600 colocado en un todo-terreno enorme. El corazón debe trabajar mucho más para que la sangre circule en ese cuerpo tan grande. Si habéis tenido cerca a un culturista de grandes dimensiones, habréis notado que se queda sin aire con facilidad.

Yo he visto a alguno que aún sentado, sin hacer nada, respiraba con dificultad y sudaba como si estuviera subiendo escaleras. La cuestión es tan sencilla como que los humanos no están hechos para soportar el tamaño que lucen algunos culturistas, y el resultado puede ser fatal.

Es increíble que una persona que come bien y se ejercita corra el mismo riesgo que alguien obeso que está sentado todo el día y come mal. Y es así; ambos pueden sufrir un ataque al corazón u otros problemas de salud graves.

Se acabaron las mentiras y el sentirse inferior

Una razón para entrenar sin ayuda de los fármacos es que nunca te enfrentas a la imposibilidad de responder a esta pregunta: «¿Tomas esteroides?»

Si mentís y decís que no, puede que os crean y os sintáis culpables, o que no os crean y piensen que sois unos impresentables. Por otro lado, si admitís que usáis esteroides os considerarán unos degenerados o unos tramposos.

De un plumazo vuestro físico se convertirá en un producto de los esteroides, a pesar de vuestro trabajo duro en el gimnasio y todas las comidas nutricionales. El público general piensa que cualquiera puede tomar esteroides, ir un poco al gimnasio, beber un par de batidos proteicos y estar como un culturista pro.

Es incomprensible, pero no importa porque no saben cuánto cuesta tener un físico la mitad de bueno que el de estos culturistas. Lo más gratificante de no usar esteroides es que siempre puedes contestar con franqueza y te respetarán más por tus logros.

En resumen, quiero aclarar que no pienso que los esteroides sean malos de por sí, o que los que los usen sean malas personas. Cada uno debe sopesar los pros y los contras y decidir si asume el riesgo de tomar esteroides.

Puesto que para decidir hace falta estar informado, espero que este artículo sea de utilidad para aclarar cuáles son los peligros. Haced lo que sea correcto para vosotros.

La administración parenteral de esteroides

Ese individuo del gimnasio con forma de gorila puede que sea grande y fuerte, pero no le felicite con una palmadita en el culo después de hacer un press de banca con 300 kilos porque le hará daño después de todas las inyecciones de esteroides que se ha puesto.

Las jeringas representan una buena parte del juego de los esteroides. Nueve de cada diez usuarios de estas drogas constructoras de músculo se las inyectan; y después de tantas inyecciones llega un cierto número de problemas relacionados con ellas.

Como la mayoría de las drogas, los esteroides anabolizantes pueden administrarse por vía oral o por inyección intramuscular. Los comprimidos son un modo conveniente de tomar medicamentos: simplemente se los mete en la boca y se los traga. Por el contrario, los inyectables requieren una jeringa, una aguja y una herida punzante.

Los efectos secundarios de los esteroides son similares tanto para las versiones en comprimidos como en inyectables. En términos generales, los riesgos para la salud están fundamentalmente relacionados con la dosis: cuanto mayor sea ésta, mayor será el riesgo. Sin embargo, pastillas e inyectables difieren ligeramente en lo que se refiere a las complicaciones.

Los comprimidos son potencialmente más dañinos para el hígado. Cualquier medicamento absorbido por vía intestinal pasa a través del hígado antes de distribuirse por todo el organismo. Cuando se toman dosis grandes, la versión oral de los esteroides anabolizantes puede alterar la función hepática. Por esta razón, muchos usuarios eligen formas inyectables con el fin de minimizar los efectos tóxicos sobre el hígado. Las versiones inyectables se colocan en el interior del músculo y se liberan directamente al torrente circulatorio, evitando su paso por el hígado. Esto significa que pueden inyectarse dosis mayores sin un gran trastorno para este órgano.

Pero hay elementos de compensación entre beneficios y perjuicios. Aunque el hígado se libra parcialmente de la toxicidad del medicamento, clavar una aguja en el cuerpo no está exento de riesgos, especialmente si la persona que pone la inyección no está entrenada para llevar a cabo tal procedimiento. Los problemas de las inyecciones no están relacionados con el tipo de droga que hay en la jeringa; son puramente el resultado de la herida que produce la aguja.

Los efectos secundarios habituales de una mala técnica de inyección son dolor, hematoma, aparición de tejido cicatricial, lesión de un nervio, infecciones o abscesos y VIH o hepatitis por agujas compartidas.

La inyección intramuscular inflinge dos clases de dolor.

El primero es esa sensación punzante que se produce cuando la aguja atraviesa la piel.

El segundo es una molestia más profunda cuando la inyección empuja a las fibras musculares a separarse, creando un pequeño saco para el líquido que se inyecta. Cuanto mayor sea el volumen de líquido, mayor será el dolor. Los músculos más grandes, como los de las nalgas y muslos, pueden acomodar confortablemente dos o tres mililitros de líquido. En los más pequeños, como los de los hombros, un mililitro se acerca al límite máximo de confort. El fluido desaparece cuando el medicamento es absorbido, pero el lugar del pinchazo permanece ligeramente dañado e inflamado durante más tiempo. Si usted se inyecta en el mismo sitio sin dejar pasar unos pocos días, puede causar una situación de doble peligro. Doble de líquido, doble de lesión, doble de dolor.

El tamaño de la aguja también influye en la intensidad del dolor. Las de mayor diámetro producen más daño que las más estrechas. El diámetro de la aguja en milímetros se denomina calibre. Cuanto mayor sea el calibre, más gruesa es la aguja. Obviamente, las agujas más finas causan menos daño en los tejidos; pero a mayor estrechez, mayor dificultad para inyectar el líquido. La viscosidad de los esteroides con excipiente oleoso es demasiado alta como para pasar a través de agujas finas.

Como norma, esta clase de esteroides pueden inyectarse con una aguja de 0,7 milímetros de calibre; y los menos viscosos -con excipiente acuoso- pueden administrarse con una de 0,6 ó 0,5. Para mejorar la comodidad y seguridad de las inyecciones regulares, es mejor utilizar agujas lo más finas posibles. La longitud de la aguja también es importante. Se requiere una aguja de 4 centímetros para realizar una inyección intramuscular profunda en los músculos más grandes, como los de las nalgas.

Agujas más cortas pueden utilizarse para inyectar en músculos más pequeños. Si en éstos se usa una de 4 cm, probablemente se dañará un nervio o un vaso sanguíneo subyacente.

Cada vez que una aguja pincha un músculo, se produce una pequeña hemorragia. Bajo circunstancias normales, esto no es un problema; pero si la aguja pincha un vaso sanguíneo, la pérdida de sangre en los tejidos circundantes causará un significativo (y doloroso) hematoma. Mucho peor aún es inyectar la droga directamente en el torrente sanguíneo, lo que puede causar un embolismo con riesgo vital, choque o parada cardíaca.

Una hemorragia en el sitio de inyección no suele requerir tratamiento, pero tarda una semana aproximadamente en curar. Las hemorragias pueden minimizarse aplicando presión directa con un algodón en el lugar de la inyección.

Mantener la presión durante un minuto o dos hasta estar seguro de que la hemorragia se ha detenido. Una aguja de inyección causa un daño muscular. El pinchazo produce un agujero que cura formando una pequeña cicatriz. El ligero tejido cicatricial de una inyección no es un grave problema; pero pinchazos repetidos, eventualmente crearán una gran área de cicatrización. Las siguientes inyecciones en este duro y rígido tejido llegarán a hacerse dificultosas y dolorosas. Muchos culturistas no se dan cuenta de que el tejido de cicatrización no es un tejido muscular normal y que no se contrae o flexiona. Es justo como si el músculo se fibrosara.

Para minimizar la producción de tejido cicatricial, reduzca el número de inyecciones en la misma zona y varíe los sitios. Seguir una rotación significa utilizar un sitio diferente cada vez que se inyecta, evitando inyectar en la misma zona, al menos, una semana o dos. Para ilustrar este punto, supongamos que usted requiere inyecciones intramusculares regulares por una razón médica legítima. El profesional de enfermería seleccionará un sitio de inyección diferente cada vez.

Por ejemplo:

  • inyección 1, en la nalga derecha;
  • inyección 2, en la nalga izquierda;
  • inyección 3, en el muslo izquierdo;
  • inyección 4, en el muslo derecho;
  • inyección 5, en la nalga derecha otra vez; y así sucesivamente.

Algunos culturistas intentan rellenar zonas de su físico con aceite. Inyectar los músculos con productos de este tipo produce una ilusión de volumen pero no representa crecimiento muscular alguno. En el espacio que ocupa la infiltración no existe tejido muscular: es una burbuja de aceite o un implante inyectado. El lugar de la inyección de estos productos -práctica denominada «rellenado de huecos»- es fijo. La zona infiltrada no se contraerá. El tejido se inflama y, eventualmente, se forma una bolsa de tejido cicatricial que parece un tumor o un músculo aberrante.

Resulta espeluznante saber cómo los culturistas juegan su propia versión de la ruleta rusa con las inyecciones de esteroides, pinchándose a ciegas diferentes partes de su cuerpo sin conocer la localización de nervios y vasos sanguíneos. Las inyecciones locales son una práctica común entre culturistas. Los esteroides se inyectan directamente en la masa muscular para inducir un incremento localizado de volumen. El problema estriba en que la mayoría de los músculos están íntimamente relacionados con nervios, vasos sanguíneos y otras importantes estructuras anatómicas.

Por ejemplo, el nervio radial subyace inmediatamente por debajo de la parte central del tríceps, el nervio ciático pasa por debajo de la porción inferior de los glúteos y el nervio axilar subyace por debajo del músculo deltoides. Si una aguja pincha una arteria o vena, la sangre extravasada creará una colección de sangre de gran volumen. El pinchazo de un nervio se siente como una descarga eléctrica. El nervio dañado puede resultar en una pérdida de sensibilidad y debilidad muscular.

Entonces, ¿cuáles son los lugares de inyección más seguros?

Si usted lee un texto médico, aprenderá que los tres lugares más seguros para administrar inyecciones in-tramusculares son el cuadrante superoexterno de las nalgas, la cara lateral del tercio medio del muslo, y la cara externa del hombro.

Otro posible efecto secundario de una mala técnica de inyección es la infección, que por lo común se produce por contaminación accidental de una aguja estéril, por reutilización de las agujas o por compartir agujas o viales multidosis con otras personas. Todas las inyecciones deben ponerse empleando una técnica estéril, en un entorno limpio, sin contaminar el extremo de la aguja. ¡El vestuario de un gimnasio no se puede calificar como zona estéril! Limpiar la piel con algodón y alcohol puede reducir el riesgo de infección. Si la aguja aparece sucia al abrir su envoltorio estéril, se corre el riesgo de introducir una infección bacteriana debajo de la piel, que puede desarrollar un absceso local con pus que necesitará ser drenado quirúrgica mente. Los esteroides falsificados o de contrabando, que no han sido sometidos a una esterilización adecuada, pueden incrementar también el riesgo de infecciones bacterianas. Una complicación infecciosa más seria puede provenir del uso compartido de agujas. Esta peligrosa práctica conlleva el riesgo de transmisión del VIH y de los virus de las hepatitis B o C.

Aunque el consumo a corto plazo de dosis bajas de testosterona parece relativamente seguro, el riesgo potencial para la salud del uso de esteroides a largo plazo está todavía pendiente de ser estudiado. A medida que aumentan la dosis y la duración del uso de esteroides, así aumenta también el riesgo para la salud. Relativamente, efectos secundarios menores pueden implicar grandes problemas, manifestándose como lesiones cardíacas o hepáticas irreparables, hipertensión arterial, embolias o ataques al corazón.

Si todo el mundo saltara por un acantilado, ¿usted les seguiría? La autoadministración de esteroides anabolizantes es ilegal y peligrosa. Como ocurre con cualquier droga, hay un uso y un abuso. El viejo adagio «todo con moderación» se aplica sin ninguna duda aquí. Si usted elige hacer uso de estas drogas, utilice dosis bajas y haga ciclos adecuados. Recuerde que el culturismo se presupone como un pasatiempo de actividad saludable, y no como una rápida carrera hacia una muerte precoz.

Texto original de Nick Evans, Doctor en Medicina y experto en culturismo.