Glutamina y su efectividad como suplemento anabólico

Glutamina

La glutamina es un aminoácido perteneciente a la familia de los aminoácidos condicionalmente esenciales.

En el deportista que se entrena regularmente, la glutamina debe ser considerada un aminoácido esencial, pues la capacidad del cuerpo para sintetizarla es ampliamente inferior a la destrucción provocada por el esfuerzo.

Nuestros músculos son responsables de aproximadamente el 70% de nuestra síntesis total de glutamina. Parece que éstos utilizan los BCAA como precursores de la glutamina.

La glutamina es el aminoácido más abundante en el cuerpo. Representa aproximadamente dos tercios de los aminoácidos libres en el músculo.

Existe una estrecha correlación entre el nivel de glutamina libre en los músculos y la capacidad de síntesis de las proteínas. Cuanto más elevada sea la tasa de glutamina en los músculos, más potente será el anabolismo.

Estudios con humanos mostraron que la disminución artificial del nivel de glutamina muscular disminuye un 11 % la velocidad de síntesis de las proteínas.

El estudio más célebre que contribuyó a popularizar la utilización de glutamina en deportistas es el llevado a cabo por Haussinger (1993). En él se demuestra que el anabolismo es regulado, al menos en parte, por el estado de hidratación de la célula.

Cuánto más hidratada esté la célula, más se favorecerá el anabolismo. El estudio muestra que la glutamina es un importante regulador de la hidratación de la célula.

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Función de la glutamina

Como se ha comprobado, al menos in vitro, la glutamina estimula directamente el anabolismo proteico.

Posee también efectos menos directos. La ingesta oral de 2 g de glutamina en hombres y mujeres sedentarios multiplica por cuatro la secreción de la hormona de crecimiento tras 90 minutos (Welbourne, 1995).

Esta misma toma de 2 g de glutamina favorece la excreción renal de ácido y aumenta el nivel de bicarbonato. Esta propiedad de la glutamina podría, en teoría, acelerar la recuperación durante un entrenamiento secuencial, o podría retrasar los límites de la fatiga durante la ejecución de un esfuerzo prolongado.

En cambio, la glutamina también parece reducir la movilización de grasas y limitar la disponibilidad energética durante un esfuerzo o un régimen.

Actividad física y nivel de glutamina

Durante un entrenamiento, los niveles corporales de glutamina se alteran. Keast (1998) muestra que, cuanto más aumenta la intensidad del esfuerzo, más importante es la disminución plasmática. A cierta intensidad máxima, las disminuciones aumentan un 55%.

Rohde (1998) señala que el descenso de la glutamina no siempre es inmediato después del esfuerzo. Del mismo modo, la caída máxima de glutamina tras un esfuerzo no se observa hasta al cabo de 90 minutos. Dos horas más tarde, los valores todavía no se han recuperado.

Hiscock (1998) observó que, a largo plazo, no todos los deportes tenían el mismo impacto sobre la glutamina. Los niveles de glutamina plasmática más elevados se han detectado en ciclistas, y los más bajos en nadadores y deportistas de fuerza. Y esto teniendo en cuenta que, de todos los deportistas, estos últimos eran los que recibían un aporte más importante de proteínas alimentarias.

Según Smith (2000), los niveles bajos de glutamina reflejarían un exceso de volumen de trabajo en relación con lo que puede ser tolerado por el deportista. En un grupo de atletas de calibre internacional, observó disminuciones del 10% del nivel de glutamina durante los períodos de entrenamiento intenso.

Por otro lado, las elevaciones plasmáticas de glutamato (otro aminoácido) podrían reflejar una falta de recuperación.

El autor sugiere que la existencia de una relación glutamina/glutamato baja señala una débil tolerancia al esfuerzo y, tal vez, un sobreentrenamiento.

A mayor altitud, las necesidades de glutamina parecen aumentar. En los atletas de fondo, el nivel de glutamina en sangre desciende un 19% tras tres semanas de entrenamiento en altitud (Bailey, 1998). Esta disminución podría explicar parcialmente el aumento del 50% de los problemas respiratorios y digestivos en altitud respecto al mismo entrenamiento a nivel del mar.

Glutamina y mejoras en el rendimiento

A pesar de todo esto, los beneficios concretos de la glutamina no llegan a materializarse en el deportista. Haub (1998) y Antonio (2002) no detectaron ningún tipo de mejora del rendimiento en personas que ingirieron glutamina.

A más largo plazo, Candow (2001) tampoco refirió mejoras de la fuerza ni de la masa muscular como consecuencia de la ingesta de glutamina durante seis semanas en jóvenes practicantes de musculación. Thistlethwaite (2005) confirmó estos resultados.

No se han observado efectos beneficiosos tras un régimen hipocalórico de doce días en luchadores (Finn, 2003). Ni la pérdida de grasa ni la masa muscular se han visto beneficiadas con un suplemento cotidiano de 25 g de glutamina. Solamente Piattoly (2004), en un informe publicado en forma de resumen, observó que la recuperación, tanto en fuerza como en resistencia, se acelera cuando los atletas ingerían glutamina (0,3 g por kg) + glúcidos, en lugar de glúcidos solos, inmediatamente después de un esfuerzo.

¿Debemos ingerir glutamina?

Podríamos caer en la tentación de ingerir un suplemento de glutamina para favorecer el anabolismo. Desafortunadamente, es muy difícil aumentar los niveles de glutamina muscular, incluso utilizando perfusiones (directamente inyectada), tal como lo hacen los investigadores en sus estudios.

Por ejemplo, Mittendorfer (2001) mostró que la ingesta oral de 5,8 g de glutamina aumentaba los niveles plasmáticos de glutamina un 20% pero sin influir en su tasa en los músculos.

Otra causa que podría explicar la ausencia de resultados podría ser la nefasta absorción de la glutamina en forma libre (L-glutamina). Ziegler (1996) estimó que aproximadamente el
85% de la L-glutamina ingerida por vía oral es interceptada por el hígado y, sobre todo, por el intestino. En este último, la glutamina es captada, utilizada o destruida (Bowtell, 1999).

Hay que decir que el aparato digestivo, particularmente el intestino y las células inmunitarias, son muy golosos de glutamina: es una de sus fuentes de energía preferidas.

A su vez, la glutamina también podría servir para proteger la salud del atleta vista su función en los sistemas digestivo e inmunitario.

Con el objetivo de paliar este problema de desviación digestiva,cada vez existen más suplementos que contienen glutamina en forma de péptido. Es el caso de las proteínas de trigo, que son muy ricas en glutamina (contienen aproximadamente un 25% de glutamina) en forma de péptidos.

También existen medios indirectos de aumentar los niveles de glutamina sin ingerirla:

  • Los BCAA permiten aumentar la producción muscular de glutamina (Aoki, 1981 ).
  • La utilización de glúcidos durante el esfuerzo atenúa el descenso del nivel de glutamina.

Estudios citados:

Aoki T.T., et al. Leucine meal in creases glutamine and total nitrogen release from forearm muscle. J Clin lnvest. 1981 Dec; 68(6):1522-8.

Bailey D.M., et al. lmplications ol moderate altitude training far sea-level endurance in elite distance runners. Eur J Appl Physiol Occup Physiol. 1998 Sep ; 78(4):360-8.

Bowtell J.L., et al. Effect of oral glutamine on whole body carbohydrate storage during recovery from exhaustive exercise. J Appl Physiol. 1999 Jun; 86(6):1770-7.

Candow D.G., et al. Effect of glutamine supplementation combined with resistance training in young adults. Eur J App/ Physiol. 2001Dec;86(2):142-9.

Finn K.J. Glutamine supplementation did not benefit athletes during short-term weight reduction. J Sports Sci Med. 2003 2: 163.

Haub M.O., et al. Acute L-glutamine ingestion does not improve maximal effort exercise. J Sports Med Phys Fitness. 1998 Sep; 38(3):240-4.

Haussinger D., et al. Cellular hydration state: an important determinant of protein catabolism in health and disease. Lancet. 1993 May 22; 341(8856):1330-2.

Hiscock N., et al. A comparison of plasma glutamine concentration in athletes from different sports. Med Sci Sports Exerc. 1998 Dec; 30(12):1693-6.

Keast D., et al. Depression of plasma glutamine concentration alter exercise stress and its possible influence on the immune system. Med J Aust. 1995 Jan 2; 162(1):15-8.

Mittendorfer B., et al. Whole body and skeletal muscle glutamine metabolism in healthy subjects. Am J Physiol Endocrino/ Metab. 2001 Feb; 280(2):E323-33.

Piattoly T., et al. L-Glutamine Supplementation: Effects on Recoveryfrom Exercise. Medicine & Science in Sports & Exercise. 2004 May Supplement; 36(5): S127.

Rohde T., et al. Competitive sustained exercise in humans, lymphokine activated killer cell activity, and glutamine – an intervention study. Eur J Appl Physiol Occup Physiol. 1998 Dct;
78(5):448-53.

Smith D.J., et al. Changes in glutamine and glutamate concentrations fortracking training tolerance. Med Sci Sports Exerc. 2000 Mar; 32(3):684-9

Thistlethwaite J.R. The effects of glutamine on muscle strength and body composition. Medicine & Science in Sports & Exercise. 2005 May; 37(5 suppl): S45.

Welbourne T.C. lncreased plasma bicarbonate and growth hormone alteran oral glutamine load. Am J Clin Nutr. 1995 May; 61 (5):1058-61.

Ziegler T.R., et al. Glutamine: from basic science to clinical applications. Nutrition. 1996 Nov-Dec; 12(11-12 Suppl): S68-70.

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