Cambia tus habitos para perder peso

Cambiar hábitos para perder peso

El comienzo de un nuevo año siempre suele ser una fecha señalada para proponernos cambios, uno de ellos suele ser apuntarnos al gimnasio y ponernos a dieta. Cierto es que también suelen ser los que mas fallan. En muchos casos por una mala gestión de nuestros hábitos cotidianos.

Al igual que tu, he conocido a muchas personas que dicen “a partir de enero me pongo a dieta”, algunas consiguen cambiar algo, pero lo cierto es que la mayoría fracasa. Si analizamos en detalle las causas que provocan este abandono, nos daremos cuenta que ciertamente las posibilidades de éxito eran mínimas.

El gran error suele ser pensar que a partir de un día determinado podemos cambiar nuestra dieta, horarios, ritmos biológicos… la vida entera. Todos sabemos lo bueno y saludable que es comer pollo a la plancha, no comer bollería, evitar las grasas, realizar 5 ó 6 comidas, beber mas agua, etc. y lo difícil no es incluir estos nuevos alimentos o evitar los no saludables, sino que lo verdaderamente difícil es cambiar los hábitos y mantenerlos.

Es bastante difícil que nuestro organismo, nuestro ciclo vital cotidiano, cambie de un día para otro. Nuestros órganos como el aparato digestivo se pueden adaptar a estos nuevos cambios, pero no sucede así con nuestro cerebro. Nuestro cerebro y junto a él, multitud de órganos sensoriales como el hipotálamo, están habituados a un determinado ciclo hormonal influenciado principalmente por los alimentos ingeridos y también por nuestros hábitos de actividad y horarios cotidianos, esto lo podemos comprobar cuando nos salimos repentinamente de nuestros quehaceres cotidianos; los 15 días en agosto de vacaciones, o estas semanas de fiestas navideñas, nuestro organismo se desajusta, nos sentimos diferentes, como si algo no marchase bien. Normal. hemos cambiado muchos hábitos de forma repentina y nuestro organismo no está acostumbrado a esto, los flujos hormonales cambiados desorientan a nuestro cerebro. Pues algo parecido pasa cuando cambiamos todos nuestros hábitos cotidianos por unos nuevos en muy corto espacio de tiempo, poco importa que sean mucho más saludables, lo cierto es que nos cuesta adaptarnos a esta nueva situación.

Hemos acostumbrado a nuestro cuerpo (o mejor expresado) a nuestro cerebro a sus “chutes” de azúcar, grasas saturadas, o a su baja actividad metabólica. De repente activarlo, exigirle una demanda de energía rápida, o privarle de esos subidones de glucemia y palatabilidad de las grasas, no es fácil, sufre un síndrome de abstinencia. Y es que al final, la glucosa es la droga de nuestro cerebro.

Todos sabemos lo que tenemos qué comer y hay personas que de repente un día dejan de fumar, dejan de comer bollos, comen pollo a la plancha, mucha fruta y alimentos integrales, sin embargo, a medida que pasan los días vuelven a sus antiguos hábitos, aumentando además su frustración por no conseguir seguir una dieta y sus objetivos planteados. La intención era buena, pero no así la forma de afrontarla.

Podemos concluir que lo más difícil cuando comenzamos un programa, ya sea de entrenamiento o de alimentación, es cambiar y, sobre todo, mantener los nuevos hábitos a medio y largo plazo. Es preferible cambiar dos o tres pequeños hábitos y mantenerlos, que cambiar muchos y no ser capaz de mantenerlo más allá de dos semanas.

Planifica tus hábitos y déjate de dietas absurdas.

Para conseguir este objetivo es buena idea que elabores un cuadro donde apuntes los hábitos que deseas introducir y los que quieres eliminar, y que los clasifiques en principales y secundarios según su orden de importancia y capacidad de logro.

Es importante que potencies lo positivo más que eliminar lo negativo. Incluye lo antes posible hábitos que desees poner en práctica y no te preocupes tanto por otros que hayan estado durante años y son más difíciles de eliminar a corto plazo. No tengas prisa, cambiar todos los hábitos en un corto espacio de tiempo no es fácil de mantener.

Conozco a muchas personas que se encuentran un poco frustradas porque comienzan a hacer ejercicio, a realizar una comida más al día y a tomar una cena ligera, pero son incapaces de eliminar su napolitana de chocolate con café a media mañana o dejar de fumar definitivamente. Mi consejo es que no se preocupen por eliminar esos hábitos no deseados pero enormemente dependientes, lo cierto es que introduciendo hábitos saludables nuevos su situación es mucho mejor que la anterior, el primer paso ya está dado, ya vendrán de forma progresiva la eliminación de los malos hábitos, en ocasiones que esto suceda es consecuencia de haber inculcado los nuevos hábitos. Conozco gente que comenzó a fumar menos porque el tiempo que se pasaban en el gimnasio tres veces por semana al mediodía, les evitaba consumir dos cigarrillos al día, y también conozco a personas que una vez que decidieron incluir una comida mas a media mañana ya no tenían la necesidad de glucosa, chocolate y café a media mañana.

Es más fácil adoptar un hábito nuevo, que desprenderse de uno ya adquirido.

Realiza un cuadro como el ejemplo que te propongo a continuación, una vez que los tengas expuestos y clasificados, introduce o elimina uno cada semana, no tengas prisa, deja que tu cuerpo se adapte, deja que cambie el ritmo de su reloj biológico, ayuda a tu cerebro a proporcionarle otro tipo de “chutes” para evitar esa dependencia.

PrincipalesSecundarios
IntroducirRealizar 5 comidas al día.Introducir un suplemento de carbohidratos y proteínas.Beber más agua.Cenar más ligero.Reducir la sal de la comida.Llevar comida al trabajo.Comer frutas, verduras y vegetales.Sustituir la carne roja por la blanca.
EliminarReducir las grasas saturadas de la alimentación.Comidas copiosas.Bollería en el desayuno.Eliminar bebidas alcohólicas.Fumar la mitad de cigarrillos cada mes.Eliminar los alimentos fritos.

Ejemplo de planificación:

Semana 1Beber mas agua al día y cenar ligero
Semana 2Evitar comer compulsivamente en el menú del mediodía
Semana 3Llevarme un sándwich al trabajo (y comérmelo)
Semana 4Dar un paseo de 10 minutos después de la comida en vez de tomarme el postre y quedarme a charlar fumando un cigarro. Intentare convencer a XX para que venga conmigo antes de volver al trabajo.
Semana 5Introducir un lácteo en el desayuno.
Semana 6Poner una alarma a las 11:00 y esté donde esté, realizar 4 estiramientos.
Semana 7Cambiar…

La primera semana no notarás ningún cambio, quizás el primer mes tampoco, pero dentro de unos meses estoy seguro que tu vida habrá cambiado. Sin dietas, sin engaños, sin agobios, sin pasar hambre… sin darte cuenta.

Modificar pequeños hábitos conlleva conseguir grandes cambios.

Extraido de Prowellnes.es

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico y serás notificado de nuevos artículos al instante.
No enviamos Spam, solo te contactaremos cuando publiquemos un nuevo artículo.

1 Comentario