Dudas frecuentes de entrenamiento para principiantes

Preguntas de entrenamiento para principiantes

Si has decidido por fin apuntarte a un gimnasio seguro que se te plantean una gran cantidad de interrogantes. El principiante es por lo general impaciente y quiero ver resultados rápido y conseguir tener el cuerpo de su ídolo en pocas semanas.

Bien, déjanos que te expliquemos como va el asunto. De esta forma será menos probable que caigas en el desánimo y además, igual evitamos que te pongas excesivamente pesado con el monitor de tu gimnasio.

1) ¿Cuánto tardaré en ponerme “fuerte”?

Esta pregunta se la deben de hacer a todo entrenador uno de cada dos clientes, y quizás me quede corto.

Poco tiempo, si te tomas el ejercicio en serio, te alimentas bien y descansas lo suficiente. Tres meses suelen bastar para que el progreso se “note”, y a veces solo uno si estás delgado y eres fibroso y con buena genética.

En cualquier caso, un año resulta suficiente para sentirse y verse mejor y que los demás puedan comprobarlo.

2) ¿Qué “cosas” debo tomar para ponerme “fuerte”?

Esas “cosas” deben ser básicamente BUENA COMIDA -sana y nutritiva-, recortando las grasas animales y los azúcares, sobre todo si estás pasado de peso, y aumentando siempre la proporción de proteína de calidad -carne magra, pescado, aves, lácteos desgrasados, huevos-.

La adición de los suplementos adecuados siempre podrá ser un plus pero es bastante más secundario. Vitaminas, minerales, proteína en polvo, creatina, etc… que te resulten útiles para lograr y mantener con más facilidad y seguridad tus propósitos

3) ¿Puedo bajar de peso sin pasar hambre?

Por supuesto. Muchas veces basta con añadir el ejercicio a tus actividades y seguir comiendo lo mismo. El desgaste calórico que suponen 3 a 6 horas de ejercicio por semana permite perder entre 6 y 15 kilos en seis meses, de manera natural y, en este caso, sin llevar ninguna dieta privativa, a base solamente del control de los alimentos.

Lo que si es fundamental es la constancia… debes ser constante con tu programa de ejercicios para ver resultados. No vale con machacarte una semana y faltar al gimnasio las dos siguientes.

4) ¿Puedo perder grasa y aumentar el musculo al mismo tiempo?

Puedes hacerlo, siempre que la pérdida se efectúe de manera paulatina en no más del 1% del peso corporal por semana: entre medio y un kilo, aproximadamente.

Para lograrlo, solo necesitas entrenar con seriedad y constancia y, en muchos casos, si no existe un exceso evidente de peso corporal y el porcentaje de grasa no rebasa el 20% en los hombres y el 25% en las mujeres, puedes seguir comiendo casi igual.

En practicantes avanzados perder grasa y ganar músculo al mismo tiempo es más difícil y para muchos será imposible debiendo periodizar… ¡pero en principiantes es perfectamente posible!

5) ¿Qué me pasa cuando dejo de entrenar?

Lo mismo que cuando abandonas cualquier actividad física o mental: pierdes parte de lo conseguido, aunque, si luego deseas recuperarlo, lo consigues mucho más rápido que la primera vez.

El músculo mantiene una especie de memoria muscular, y lo que tardaste en lograr 1, 2, o más años, vuelve a recuperarse en 2, 3 ó 4 meses, cuando te reincorporas.

6) ¿Cuánto voy a tardar en ponerme en forma?

Solo unas semanas. El cuerpo funciona de acuerdo a un sistema de prioridad, basado en la supervivencia.

La capacidad de resistencia es lo primero que se consigue. Suele bastar un mes de ejercicio para que, arrancando desde la vida sedentaria, puedas llegar a caminar 10 kilómetros seguidos en dos horas, correr 1 kilómetro en 6 ó 7 minutos, o subir 9 ó 10 pisos de un tirón. El corazón y los pulmones mejoran de inmediato, aunque hayas llevado una vida insana y descuidada.

La fuerza tarda algo más en incrementarse al resultar menos necesaria para sobrevivir, aunque 2 a 4 meses son suficientes para aumentarla en un porcentaje muy apreciable, a veces casi del doble.

El desarrollo muscular viene un poco después: a los 3 a 6 meses de habernos iniciado, ya se nota… y en los delgados, mucho y a veces antes.

7) ¿Puedo ponerme “bien” solamente a base de aerobios?

No, si entendemos por “bien” un físico desarrollado y tonificado.

, cuando entendemos que “bien” se reduce solo a moverse más ágilmente y a mejorar la funcionalidad básica de la vida.

En cualquier caso, incluso los mismos aerobios ligeros -un simple paseo, gimnasia sueca suave- favorecen tu salud cardiopulmonar, aumentan tu resistencia general y ayudan a
controlar el peso, aunque hagan poco por evitar o ralentizar la osteoporosis y proporcionarte una figura hermosa y equilibrada.

En los terrenos de la estética y la salud, los verdaderos reyes son las pesas.

8) ¿Desarrollan los músculos el masaje y la estimulación eléctrica?

Casi nada.  Sirven para rehabilitar, en algunos casos, y el masaje también para soltar y relajar el cuerpo, pero apenas influyen en el desarrollo de los músculos y la pérdida de la grasa superflua, debido a que la intensidad aplicada resulta insuficiente.

9) ¿Cuesta muy caro ponerse en forma?

Mucho menos de lo que cuesta no estarlo. La persona en forma suele olvidar y evitar los gastos en determinadas actividades nocivas, que para muchos consisten solo en abuso de
alcohol, drogas y tabaco, y en la frecuentación asidua de entornos y compañías nocivos.

El estilo de vida culturista es el más económico que existe y además el que mayores dividendos paga: nada menos que salud y belleza y en un plazo breve y evidente, algo que no es capaz de comprar ningún poder ni ningún dinero.

10) Me gustaría tener un cuerpo como…

Arnold en Conan, Stallone en Rambo, Brad Pitt en Troya o como los modelos de Calvin Klein … ¿puedo lograrlo?

No, a menos que tus condiciones genéticas sean parecidas – estructura ósea, inserciones musculares, porcentaje de fibras de contracción rápida y de contracción lenta, proporciones del cuerpo- y, en ese caso, que te entrenes y te alimentes de manera similar a ellos.

Uno de los errores de algunos novatos de ambos sexos es creer que pueden duplicar el físico de su actor, actriz o atleta admirados. Al no lograrlo, a pesar de los esfuerzos que hagan, se
decepcionan y empiezan a pensar que les han engañado o que no entrenan y comen de manera correcta, a pesar de que a lo mejor han conseguido una imagen externa muy atractiva y sensual, más incluso que la de las celebridades que acabamos de citar, muchas veces convertidas en símbolos sexuales gracias a la publicidad de los medios informativos que apuestan por ellos.

Lo que sí está al alcance de todos es mejorar mucho, hasta el punto de conseguir modificar a tu favor la salud, la vitalidad y tu eficiencia orgánica. Buscar una duplicación resulta irracional; equivale a desear ser más alto o mejor constituído, creyendo además que existen métodos “secretos” para lograrlo. En estos casos, ni las cirugías plásticas o estéticas son capaces de hacer gran cosa por la transformación; aquí no hablamos ya únicamente de asuntos de alimentación y ejercicio sino de genes.

11) ¿Que diferencia existe entre culturismo, fitness y estar en forma?

El fitness supone estar en forma –to be fit, en inglés- aunque posee connotaciones deportivas que definen al hombre o la mujer “Fitness” como alguien que posee un cuerpo funcional (ágil, rápido, fuerte) pero siempre esbelto y más y mejor desarrollado que los del promedio.

Ser culturista es intentar desarrollar y mejorar tu cuerpo hasta el límite marcado por tus apetencias y tus posibilidades, haciéndolo dentro de un estilo de vida de salud y ejercicio continuados. El culturista está “en forma”, porque demuestra un rendimiento y unas prestaciones físicas superiores. El fitness está asimismo “en forma”, pero llevada ésta a un límite de las capacidades de agilidad, esbeltez y resistencia, sin prestar demasiada atención al desarrollo muscular.

La persona en forma, puede tener solamente la indispensable para rendir mejor en sus actividades y soportar determinados grados de inclemencias y desafíos físicos, o ser también un superatleta olímpico capaz de aguantar un límite extremo de resistencia a la fatiga y al esfuerzo -el hecho de la “marca” o el récord-, sin que implique un gran desarrollo muscular o una figura estética. (La persona en forma puede estar “mal formada”, sin apenas músculo e incluso contrahecha; el culturista, nunca; el fitness, tampoco, aunque no destaque demasiado -ni lo pretenda- dentro del reino del músculo).

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